EL EMPRESARIO, EL CURITA Y EL PERIODISTA

En un país de América Central, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un Empresario. El patrimonio de este Empresario se había incrementado tremendamente en los últimos tres años. Tanto crecieron sus haberes, que después de vivir en los barrios del sur, adquirió una lujosa mansión en uno de los barrios exclusivos de la capital. Sus amigos atribuían esta fortuna a la ayuda divina y a los ingresos de una cadena de tiendas de ropa de baja calidad que administraba. Sus detractores vociferaban que esa cadena de tiendas había crecido gracias al contrabando y a la evasión de impuestos protegida por el Régimen de Tributación Simplificado. En una ocasión el empresario recibió una visita de auditores de Tributación Directa, quienes descubrieron transacciones comerciales dudosas en sus negocios. Por este motivo, uno sus empleados , amenazó con mandar a asesinar al auditor que osó dudar de la honorabilidad del Empresario.
El Empresario era sociable y según dicen generoso, por lo que tenía amigos en todas partes. En una ocasión obtuvo un crédito del Banco de los Trabajadores, al cual terminó estafando. También consiguió créditos en otras empresas, los cuales nunca pagó. Sin embargo, los bancos nunca le cerraron sus puertas, más bien le desembolsaron préstamos por millones de dólares.
El Empresario también tenía buenos contactos entre el personal de los Tribunales. Se cuenta, que una vez uno de los socios del Empresario, fue detenido en la zona sur del país, con un cargamento de cientos de kilos de cocaína. El caso nunca llegó a juicio porque una mano amiga desapareció el expediente judicial con todas las pruebas. Otra vez el propio Empresario fue acusado de violación. La misma mano amiga u otra similar intercedió por él. El expediente también desapareció.
En ese mismo país vivía un Curita. Una noche tuvo un sueño en el fue visitado por el fantasma del inquisidor Tomás de Torquemada y a partir de allí su vida fue transformada . Se dedicó a despotricar contra los homosexuales y contra un grupo de prostitutas de la tercera edad, que osaron hacer un congreso en la ciudad del Curita. Esto, unido con sus dotes teatrales, que algunos llaman carismas, le dio gran popularidad. El Curita, con su ego inflamado no podía limitarse a predicar desde un púlpito. Quería una emisora de radio.
En ese punto, se cruzan las vidas del Curita y el Empresario. Este último le prestó los fondos para que hiciera realidad sus sueños. El Curita nunca se preocupó por investigar la procedencia de esos fondos. Lo más importante era abrir la emisora para salvar las almas de los perdidos.
La radio fue un éxito. Como un premio por todas las almas redimidas, el Curita pronto compró un vehículo de lujo, completamente nuevo y puso a trabajar a toda su familia con él. El problema fue que alrededor de la emisora, se comenzaron a mover negocios sucios. Además, el Curita, como un acto de caridad, enseñaba a mancebos a conducir automóviles a altas horas de la noche en sitios despoblados.
Entonces aparece un periodista honesto que denuncia los indecentes negocios de la emisora y las actividades docentes ( en manejo) del Curita. El jefe de éste último se muestra horrorizado, pero no hace absolutamente nada porque la verdad resplandezca. Al Empresario esta campaña le cae como una Patada. Sus otros sucios negocios pueden ser descubiertos. Debe callar al Periodista a cualquier precio.
Primero trata de sobornar al periodista, el cual se niega a recibir su sucio dinero. Al fracasar esta maniobra, el Empresario contrata un ex policía para que se encargue, por medio de la fuerza, de amedrentar a los dueños de la emisora de radio que transmite el programa del Periodista. Como este nauseabundo acto también fracasa, le encarga al ex policía que consiga un grupo de asaltantes para que maten al periodista. Al saber esto el Curita, sufre un ataque de nervios y termina postrado en la cama de una clínica privada.
Lamentablemente esta historia no tiene un final feliz. Hoy, el Curita predica por el mundo Jesús está vivo. Pero, lamentablemente el Periodista está muerto y nadie sabe cuál es el nombre real de El Empresario. Se teme que, debido a que algunas de las ratas que pululan en los tribunales puedan devorar las pruebas en su contra, su nombre permanecerá para siempre en el misterio.

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