COSTARRICENSE,NO PAGUE IMPUESTOS

En diciembre la gran mayoría de los costarricenses reciben el décimo tercer mes, conocido también como aguinaldo. Todos nos alegramos y pensamos en qué gastarlo. Pero, diciembre es el mes en que también el Gobierno aprovecha para esquilmar al pueblo con los impuestos. Si usted tiene vehículo, tendrá que pagar el marchamo, para lo que deberá presentar el certificado de revisión técnica entregado por el monopolio de RITEVE. Lógicamente antes deberá gastar miles de colones en dejar el vehículo en condiciones de aprobar la revisión técnica porque lo que queda de las calles y carreteras del país se lo habrán destrozado. Esto, a pesar de que a usted lo obligan a pagar anualmente el impuesto al ruedo, cuyo destino final es el mantenimiento de carreteras. También tendrá que pagar si no es asalariado tendrá que pagar impuesto sobre la renta por ser una persona física con actividades lucrativas. Estaríamos de acuerdo en pagar estos impuestos si fueran empleados para fines lícitos, pero los números nos dicen lo contrario.
De acuerdo con el presupuesto para el año 2006 aprobado automáticamente el pasado 30 de noviembre, porque los diputados ni siquiera se dignaron a sesionar para su aprobación, el 90% del mismo se destina al pago de deuda interna, salarios y pensiones. Entonces uno se pregunta. Para qué sirve el Estado si queda solo un 10% para el funcionamiento normal de sus programas?
Preguntémonos si además de cobrar impuestos el gobierno sirve para algo. A cambio de los impuestos que son el fruto de su trabajo, qué recibe usted del Estado?
El Estado no construye carreteras, sino que prefiere tomar ese dinero para mantener una burocracia totalmente inservible. Si usted necesita salir del país por asuntos de negocios o de paseo, debe de solicitar su pasaporte con por lo menos cuatro meses de anticipación, porque la ineficiente Dirección de Migración se encuentra colapsada. Usted debe invertir miles de colones en rejas, alambre navaja y/o pagar una empresa de seguridad privada, porque el Ministerio de Seguridad Pública es incapaz de brindarle al país la seguridad mínima que se necesita. Si usted transita a pie, se encontrará cientos de drogadictos en las calles, que le sacarán su dinero para mantener su vicio, ya sea por las buenas o por las malas, porque el Estado a pesar de tener cuatro instituciones, supuestamente para atender este problema, ha demostrado su totalidad incapacidad en este campo. Entonces al pagar sus impuestos usted está pagando dos veces por lo mismo. Lo que es peor, al pagar sus impuestos usted está siendo cómplice del mantenimiento de una burocracia inepta y corrupta.
HENRY DAVID THOREAU, quien dicho sea de paso pagó con la cárcel su rebelión contra los impuestos, comparó al Estado con una máquina y dijo: “ Todas las máquinas tienen su fricción, y posiblemente esto es bueno para contrabalancear lo malo. En cualquier caso, es un gran mal alborotar por ello. Pero cuando la fricción llega a tener su propia máquina y la opresión y el robo se organizan, digo, permítanos desprendernos de esta máquina”. No se les parece mucho la situación que describe este autor con la realidad actual de Costa Rica? Sigue diciendo THOREAU. Si la injusticia es parte de la fricción necesaria en la maquinaria del gobierno, dejémosla seguir, dejémosla: se irá desgastando suavemente y ciertamente se gastará del todo. Si la injusticia tiene un resorte, una polea, o una cuerda o una manivela exclusivamente para ella misma, entonces quizá pueda uno considerar si el remedio no será peor que la enfermedad, pero si es de tal naturaleza que requiere que no sea agente de la injusticia contra otro, entonces digo, quebrantemos la ley. Dejemos que nuestra vida sea la contrafricción para detener la máquina. Lo que tenemos que ver es que, a cualquier precio, no nos prestemos para hacer el mal que condenamos.

Al respecto decimos nosotros. Cada vez que pagamos impuestos, inyectamos combustible y lubricante a una máquina inservible y podrida como es el Estado costarricense. Cada vez que usted paga su marchamo y paga su revisión técnica le está dando recursos a nuestros gobernantes para que sigan haciendo negocios al margen de la ley y para que premien a sus serviles ocupando puestos públicos. Si ninguno de los conductores costarricenses pagara el marchamo, el Estado no tendría la capacidad de detenernos a todos. Si todos dejamos de pagar el impuesto sobre la renta , para no compartir el fruto de nuestro trabajo con un aparato estatal mediocre e inservible, el Ministerio de Hacienda no podría perseguirnos a todos y la diabólica máquina estatal se tendrá que detener por falta de combustible.
De esta forma podríamos iniciar una revolución. Todos los hombres reconocen el derecho a la revolución, esto es el derecho a rehusarse a la adhesión y resistirse al gobierno cuando es una tiranía o su ineficiencia es grande e insoportable, como es el caso del desgobierno de Costa Rica, una revolución se justifica. Volviendo al pensamiento de THOREAU, si el recaudador de impuestos o cualquier otro funcionario público me preguntara, como una vez sucedió Pero que debo hacer? Mi respuesta es. Si usted en verdad desea hacer algo, renuncie a su puesto. Cuando el súbdito retire su lealtad y el funcionario renuncie a su cargo, la revolución se habrá realizado.
Supongamos incluso que la sangre corra. No hay una especie de derramamiento de sangre cuando se hiere la conciencia? A través de esta herida se derrama la humanidad y la inmortalidad de un hombre y este se desangra hasta una muerte eterna. Veo esa sangre derramarse ahora.

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