LAS MOSCAS VENENOSAS DEL SECTOR PÚBLICO


Lamentablemente, una de las cualidades que han distinguido a muchos empleados públicos ( aunque hay honrosas excepciones porque también a veces se encuentran personas brillantes), ha sido su mediocridad. No son mediocres de nacimiento, sino que el sistema los ha hecho así. Para subsistir en la ciénega inmunda del sector público costarricense, muchas veces han tenido que arrastrarse, hasta tener callosidades en las rodillas. Eso se acrecienta cuando hay cambio de gobierno y cambio de amos. Algunos, los menos lamentablemente, han tratado de hacer carrera por méritos propios y no quemando incienso ante el altar de la corrupción y ante los políticos inmundos. Esto provoca que los empleados públicos honestos y eficientes tengan que trabajar solamente el 10% del tiempo y pasar el 90% restante defendiéndose de los puñales arteros de los pequeños serviles, quienes muchas veces se dicen sus amigos.. A estos últimos dedicamos el siguiente capítulo del libro de un gran filósofo. Empleado honesto y capaz. Mira a tu derredor. Encontrarás muchas moscas venenosas.
Huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños.El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar.Donde la soledad acaba, allí comienza el mercado; y donde el mercado comienza, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.En el mundo las mejores cosas no valen nada sin alguien que las represente: grandes hombres llama el pueblo a esos actores. El pueblo comprende poco lo grande, esto es: lo creador. Pero tiene sentidos para todos los actores y comediantes de grandes cosas.En torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo: – gira de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comediantes giran el pueblo y la fama: así marcha el mundo.Espíritu tiene el comediante, pero poca conciencia del espíritu. Cree siempre en aquello que mejor le permite llevar a los otros a creer – a creer en él!Mañana tendrá una nueva fe, y pasado mañana, otra mas nueva. Sentidos rápidos tiene el comediante, igual que el pueblo, y presentimientos cambiantes.Derribar – eso significa para él: demostrar. Volver loco a uno – eso significa para él: convencer. Y la sangre es para es el mejor de los argumentos.A una verdad que solo en oídos delicados se desliza llámala mentira y nada. En verdad, solo cree en dioses que hagan gran ruido en el mundo!Lleno de bufones solemnes está el mercado – y el pueblo se gloria de sus grandes hombres! Estos son para él los señores del momento.Pero la hora los apremia: así ellos te apremian a ti. Y también de ti quieren ellos un si o un no. Ay!, Quieres colocar tu silla entre un pro y un contra?No tengas celos de esos incondicionales y apremiantes, amante de la verdad! Jamás se ha colgado la verdad del brazo de un incondicional.A causa de esas gentes súbitas, vuelve a tu seguridad: solo en el mercado le asaltan a uno con un si o no?Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber que fue lo que cayó en su profundidad.Todo lo grande se aparta del mercado y de la fama: apartados de ellos han vivido desde siempre los inventores de nuevos valores.Huye, amigo mío, a tu soledad: te veo acribillado por moscas venenosas. Huye allí donde sopla un viento áspero, fuerte!Huye a tu soledad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. Huye de su venganza invisible! Contra ti no son otra cosa que venganza.Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables, y no es tu destino el ser espantamoscas.Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a mas de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos.Tu no eres una piedra, pero has sido ya excavado por muchas gotas. Acabaras por resquebrajarte y por romperte en pedazos bajo tantas gotas.Fatigado te veo por moscas venenosas, lleno de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse.Sangre quisieran ellas de ti con toda inocencia, sangre es lo que sus almas exangües codician – y por ello pican con toda inocencia.Más tu, profundo, tu sufres demasiado profundamente incluso por pequeñas heridas; y antes de que te curases, ya se arrastraba el mismo gusano venenoso por tu mano.Demasiado orgulloso me pareces para matar a esos golosos. Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar toda su venenosa injusticia!Ellos zumban a tu alrededor incluso con su alabanza: impertinencia es su alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre.Te adulan como a un dios o a un demonio; lloriquean delante de ti como delante de un dios o de un demonio. Que importa! Son aduladores y llorones, y nada mas.También suelen hacerse los amables contigo. Pero esa fue siempre la astucia de los cobardes. Los cobardes son astutos!Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha, – para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante.Ellos te castigan por todas tus virtudes. Solo te perdonan de verdad – tus fallos.Como tú eres suave y de sentir justo, dices: No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia. Mas su estrecha alma piensa: Culpable es toda gran existencia.Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con, daños encubiertos.Tu orgullo sin palabras repugna siempre a su gusto; se regocijan mucho cuando alguna vez eres bastante modesto para ser vanidoso.Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en él. Por ello guárdate de los pequeños!Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza.No has notado como solían enmudecer cuando tu te acercabas a ellos, y como su fuerza los abandonaba, cual humo de fuego que se extingue?Si, amigo mío, para tus prójimos eres tú la conciencia malvada: pues ellos son indignos de ti. Por eso te odian y quisieran chuparte la sangre.Tus prójimos serán siempre moscas venenosas; Lo que en ti es grande – eso cabalmente tiene que hacerlos más venenosos y siempre mas moscas.Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.

De las moscas en la plazaFRIEDRICH NIETZSCHE

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