LAS PRIVATIZACIONES

Dedicado a los hermanos Arias Sánchez y sus mil ungidos y los vende patrias que están entregando nuestros recursos naturales a los extranjeros
En su viaje a Europa el presidente Oscar Arias anunció que tenía en estudio la privatización de la Refinadora Costarricense de Petróleo y de la Fábrica Nacional de Licores y los puertos del país. También está entre los planes del gobierno actual la privatización de las telecomunicaciones y de los seguros. Ya los gobiernos anteriores privatizaron la revisión técnica vehicular y el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. El argumento que se da para las privatizaciones siempre es el mismo, que el Estado es un pésimo administrador, por lo que es dar esas actividades a la eficiente empresa privada. Si los propios gobernantes dicen que el Estado es pésimo, deben tener razón, ya que ellos son los máximos dirigentes del Estado. En lo personal a mi me parece bien la privatización. La privatización produce riqueza, para algunos ex presidentes y otros políticos que prestan servicios de asesoría profesional a las empresas que se van a beneficiar con las privatizaciones, aunque algunos malintencionados llamen a esto tráfico de influencias. En Perú, se obtuvieron diez mil millones de dólares con las privatizaciones en el gobierno de FUJIMORI, aunque solamente llegaron a las arcas gubernamentales menos de setecientos, pero estoy seguro que la diferencia quedó en buenas manos, como en las de Montesinos.

Por tanto debemos seguir la ola privatizadora que tan buenos resultados ha dado en otros países como México y Perú. En México el resultado de las privatizaciones y del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos ha sido tan bueno, que se está construyendo un muro para que los gringos no se vayan al lado mexicano a gozar de la prosperidad de ese país. Todo esto es bueno para los pueblos, por lo que debemos seguir la ola privatizadora mundial. Que se privatice la Virgen de los Ángeles, que se privatice la Catedral Metropolitana y las Ruinas de Ujarraz. Que se privatice la Conferencia Episcopal así los obispos dejarán de estar de majaderos defendiendo los derechos de los más pobres. Que se privatice el Cuerpo de Bomberos y la Cordillera de Talamanca, así como el Volcán Irazú, el Poás, el Rincón de la Vieja y el Turrialba, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense el Estado, entréguese de una vez por todas la Justicia y la creación de leyes a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice también LA PUTA QUE PARIÓ A TODOS LOS PRIVATIZADORES.

Nota: adaptación de La Privatización de José Saramago.

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