DENUNCIA CONTRA DIPUTADO POR ACOSO SEXUAL

Transcribimos en forma íntegra la denuncia que contra el presunto diputado sátiro, presentara una empleada de la Asamblea Legislativa.
De probarse la certeza de los hechos aquí denunciados, quedará claramente establecido el grado de corrupción al que ha llegado el Poder Legislativo, lugar en que se organizan actividades financiadas con recursos públicos y se ofrecen puestos, con el fin de tratar de obtener favores sexuales. Será una prueba de que aquellos que creen que el Derecho de Pernada es cosa de la Edad Media están totalmente equivocados.
El diputado del partido en el poder FEDERICO TINOCO CARMONA, a pesar de haberse disculpado en el Parlamento, después negó todos los cargos y dijo que había sido mal interpretado, que lo que ocurría es que él era muy cariñoso. Lo que no sabemos es si esas muestras de cariño las dará también a personas de su mismo sexo.
Nos preguntamos que dirá don OSCAR ARIAS de todo esto, ya que él, escogió a dedo a todos los diputados de su Partido.
Apoyamos a la funcionaria que hizo la denuncia, porque sabemos que hoy empezará su Calvario. En Costa Rica, lo sabemos por experiencia propia, la verdadera mafia no está en el narcotráfico, sino en los Partidos Políticos y si algo no se perdona es romper la Ley del Silencio, por lo que a partir de ahora todos debemos cerrar filas para proteger a la denunciante.
Estamos seguros de qué la denuncia no terminará en nada, porque el presunto acosador cuenta con inmunidad parlamentaria y porque Costa Rica es un país lleno de leyes pero sin justicia.
Por este medio instamos al diputado TINOCO CARMONA a renunciar a su inmunidad parlamentaria o bien si él no quisiera hacerlo, exigimos a que sus compañeros y sobre todo sus compañeras lo hagan. Es la única forma de salvar la dignidad de la Asamblea Legislativa, si es que le queda alguna.

Sobre los hechos en que basa su denuncia, la funcionaria manifiesta:
1- A partir del 1˚ de mayo del 2006 inicié funciones como Asesora Parlamentaria en la Despacho del mencionado Diputado.
2- Desde un inicio el señor Diputado se refería a mi persona como su “última tentación”, “muñequita del despacho”, “mi cosita linda”, lo que acompañaba de contactos corporales que me resultaron siempre incómodos.
3- Normalmente utilizaba la frase “usted se gana el derecho a venir a trabajar el día siguiente por día” y “conmigo usted va a surgir políticamente si se porta bien”, “la voy a hacer Ministra de Justicia”.
4- El trato de don Federico fluctuaba entre el galanteo que incomoda y los gritos y la descalificación ante los resultados negativos de tal conducta, lo que incluso ocurría delante de otras personas.
5- Durante los meses en que trabajé con él me hizo saber que debía acompañarlo a “los tragos de los jueves”, porque eso era parte de hacer política para que me diera a conocer. En una sola ocasión lo acompañé a una de estas actividades dentro de la Asamblea Legislativa, me tomé un refresco y me fui. Cuando no me vio en “los tragos” me llamó al celular para reclamarme que por qué me había ido.
6- En una ocasión volvió a invitarme a tomar unos tragos, a lo que yo contesté que él sabía que yo no tomaba licor, razón por la que me invitó al restaurante “Chateau Rouge” a cenar. Hablamos sobre algunas de mis inquietudes relacionadas con los problemas de la oficina, a lo que él contestó que mientras yo estuviera bien con él nada me iba a pasar.
7- Como siempre requería de mí para llevarle documentos, mensajes y todo tipo de asuntos al Plenario, normalmente eran las 8 p.m. y yo apenas iba saliendo de la oficina. Compañeros de la oficina que atendían comisiones que no me correspondían, salían temprano y si había una reunión que ellos debían atender, no los llamaba a ellos, me llamaba a mí.
8- Todos los fines de semana me llamaba a la casa o al celular, en ocasiones a las seis de la mañana, sábados, domingos, a veces a las ocho de la noche.
9- A raíz de la consulta a los pueblos indígenas que ha venido realizando la Comisión de Asuntos Sociales, me correspondió asistir a la visita que se realizaría los días 5 y 6 de agosto a las localidades de Suretka y Kekoldi en la provincia de Limón. Para tal efecto se organizaron dos grupos, razón por la que le solicité a la señora Sonia Mata Valle, coordinadora de la actividad, que me ubicara en el grupo en el que no iba a estar don Federico, a lo que doña Sonia accedió. Cuando le comuniqué a don Federico que asistiría a la consulta en un grupo diferente al de él, se molestó mucho y me ordenó ir con él, lo que me obligó a cambiar de grupo. El día 4 de agosto en la mañana, más o menos a las 8 a.m., él me comunicó que no asistiría a la consulta por un problema grave de último momento. Sin embargo, más o menos al mediodía me llamó para decirme que no me fuera con el grupo de la Asamblea, que iba en un vehículo de la Asamblea, sino que me tenía que ir con él en su automóvil particular, a lo que yo contesté que de todas formas me iría con el grupo de la Asamblea y no con él.
10- Durante el trayecto me llamó al celular insistentemente para que me bajara y dejó un mensaje de voz en el que me indicaba que estaba realmente molesto porque no me había ido con él.
11- En una de las llamadas que recibí de él, me ordenó que me bajara en el Zurquí y que lo esperara, a lo que yo me negué. Le dije que me bajaría en el primer pueblo que apareciera para que se tranquilizara.
12- Cuando hicimos parada en Guápiles para almorzar, don Federico apareció. Me di cuenta de que estaba molesto y me dijo: “Esta es la primera”, lo que acompañó con un gesto de su dedo índice.
13- Almorzamos y sentí que no tenía otra salida más que irme con él en su vehículo, no solo para evitar una discusión, en realidad sentí pánico de que me hiciera un escándalo ahí porque estaba toda la gente de los grupos de trabajo y el restaurante estaba lleno.
14- En el camino hacia Puerto Viejo se perdió, estoy hablando de que me condujo por calles oscuras a las 7 y 30 de la noche. Me pidió que le hiciera un masaje porque estaba muy tenso y con frecuencia me cogía la mano, la ponía sobre la marcha y encima de la mía ponía su mano. Yo trataba de quitar mi mano pero él insistía.
15- Llegamos al Hotel Maritza en Puerto Viejo. Me fui a la cabina que compartía con otra compañera, fuimos a cenar. Todos nos devolvimos al Hotel porque había música en vivo. Él insistió en que me tomara un trago. Tomé un solo trago. Me insistió en que fuéramos a recoger una cámara para tomar fotos del grupo a lo que me negué, inclusive le ofrecí la posibilidad de ir con otras muchachas. Cuando le dije que no era necesaria la cámara porque un compañero tenía se disgustó y me dijo “va la segunda…”, señalando con el dedo índice como en la anterior ocasión.
16- Un grupo de aproximadamente 15 personas salimos del hotel y nos fuimos al local de enfrente, un toldo donde había música, y departimos un rato. En determinado momento él se me aproximó y me dijo: “Vámonos a caminar a la playa”, a lo que yo me negué haciéndole ver que además estaba muy cansada y me quería ir a descansar. Me siguió hasta la cabina, me tomó del brazo, me llevó hacia una parte oscura, me dio un beso en las mejillas, cuando yo le dije “hasta mañana”, me haló hacia él y me dio un beso en la boca. Traté de quitarme, le dije que no, pero más bien hizo el intento de entrar a la cabina. Le dije que por favor me respetara porque soy una mujer casada, con hijos, a lo que él respondió que yo era una tonta, una mojigata, que mi esposo estaba en San José y que él estaba ahí y que debía aprender a disfrutar la vida.
17- Hasta donde he narrado, todo sucedió el día viernes 4 de agosto. Al día siguiente, más o menos faltando un cuarto para las seis de la mañana, fue a la cabina, tocó la puerta, yo abrí creyendo que era mi compañera de cabina, quien había salido a caminar temprano.
18- Cuando me vio me dijo que ya teníamos que irnos, que por qué no cerraba la cabina con llave y que me tenía que ir con él. Gracias a Dios el chofer de la Asamblea asignado a nuestro grupo le dijo que el automóvil de él no podría entrar a Suretka, lo que lo obligó a irse con nosotros. Pasamos el día en la consulta. En la noche nuevamente me dijo que fuéramos a tomar tragos y a bailar, pero me las arreglé para que fuéramos en grupo a cenar. Cuando volvió a mencionar lo de los tragos y el baile yo le dije que ya me iba, pagué mi cuenta y me fui al hotel.
19- Al día siguiente, domingo 6, nuevamente a las 5 y 30 de la mañana tocó la puerta de mi cabina, volví a ser objeto del reclamo por la doble llave. Tuve que irme con él, en su automóvil a la consulta a Kekoldi, trabajo que no me permitió concluir diciendo que ahí había muchos diputados y que nos íbamos ya.
20- Me vine con él muy a mi pesar. Llamé a mi esposo, le dejé mensaje en el celular diciéndole que ya iba para la casa, lo que hice nuevamente varias veces durante el trayecto y lo que fue causa de su molestia. Me reclamó que por qué tenía que avisarle a mi esposo que ya iba. A la altura de Siquirres se detuvo en un restaurante para almorzar, si mal no recuerdo llamado “Amubre”, ahí me dijo que yo no había pasado la prueba de lealtad, que yo le había prometido disponibilidad las 24 horas y que le estaba poniendo límites y que ¿qué iba a hacer yo para contentarlo? A esto último respondí: “Trabajar tan fuerte como hasta ahora”. Se molestó, no me habló más. Durante el camino venía a alta velocidad, cuando me habló me dijo: “Ahora sí, llámate a tu esposo para que te recoja en La República porque ahí la voy a dejar porque estoy muy cansado”.
21- Me bajé en La República, mi esposo me recogió y me fui para la casa.
22- El lunes 7 de agosto cuando llegué a mi trabajo, me encontré con que había designado a una persona nueva en la oficina para que hiciera mi trabajo y con sus propias palabras “se encargará de todo lo que yo había hecho mal”. La señora a la que designó hizo mi trabajo durante toda la semana, razón por la cual me marginaron totalmente, no solo en la oficina sino en la propia comisión legislativa, lo que me provocó un sentimiento de humillación porque además fue evidente para las personas que ahí estaban, al punto de que me preguntaron quién era esta señora que no era funcionaria legislativa. Durante toda la semana se mantuvo esa actitud.
23- El lunes 14 de agosto recibí la carta de despido firmada por él. Me la entregó personalmente en la cocineta del despacho. Eran solamente tres líneas que leí inmediatamente y mi única respuesta fue pedirle, por favor, una semana para buscar dónde me ubicaba. A mi petición respondió que no. Le dije que sabía muy bien por qué razón estaba haciendo eso. Me levanté y me fui a sacarle copia a la carta.
24- Yo tenía aproximadamente un mes de estarle solicitando al diputado Fernando Sánchez que me diera la posibilidad de trabajar con él. Cuando le hice saber que me habían despedido le solicité nuevamente trabajo, inclusive le ofrecí quedarme durante un mes ad honórem para que él conociera mi trabajo, a lo que don Fernando muy gentilmente respondió que sí, que me quedara con él en esa condición. Que él buscaría el respaldo para mi nombramiento a fin de que le ayudara en la comisión que conoce las reformas electorales.
25- El día 29 de agosto recibí el comunicado de mi nombramiento a partir del día 16 de agosto. Quiero aclarar que yo no le conté al diputado Sánchez de mi situación, de lo que lamentablemente se enteró por la prensa y por la explicación que le di. El diputado luego la denunciante ofrece las pruebas y las acciones del Derecho que amparan su denuncia.
(Texto de la denuncia tomado de DIARIO EXTRA.)

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