LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL DIARIO LA NACION

Con ocasión de un cometario que envié a La Nación, titulado “El desplome de los derechos laborales con el TLC“ se me advirtió por parte del Lic. Julio Rodríguez, mediante correo electrónico del 22 de mayo de 2007, por primera vez, puesto que en múltiples otras ocasiones nada se me había prevenido al respecto, que ese periódico “tiene como norma no publicar artículos difundidos en otros medios o por Internet”. (Mi comentario fue publicado, en Tribuna Democrática, la víspera, el 21 de mayo de 2007 –www.tribunademocratica.com–, tal como lo he hecho con otros desde hace más de un año).Agregó el Lic. Rodríguez: “Muchos otros periódicos en el mundo proceden así. Es muy comprensible. Por este motivo, su artículo no se va a publicar. Además, todos los días recibimos muchos comentarios y solo podemos publicar algunos por día por razones de espacio, lo que nos obliga a dar la mayor oportunidad posible al mayor número. Saludos.” (Las cursivas no son del original –curiosa y excepcionalmente La Nación me ha publicado, sobre otros temas, artículos dos días consecutivos–).

Ese lenguaje sinuoso del correo recibido deja claro que a pesar de que el comentario fuese muy exclusivo, por el solo hecho de haber pecado de ser publicado en Internet no sería reproducible en La Nación –regla que no rige para ciertos comentaristas internacionales a sueldo de ciertos intereses–, lo que no se sabe es en virtud de qué razonamiento eso sería “comprensible”, aunque “muchos otros periódicos del mundo proceden así”. De manera que el argumento de “razones de espacio”, agregado en auxilio del débil primer motivo, es también manifiestamente demagógico.

Está claro que en el mundo hay muchos periódicos que discriminan los comentarios en función de sus intereses, pero eso no significa que defiendan la libertad de opinión ni que fortalezcan con sinceridad la democracia.

El caso en comentario permite constatar la importancia que La Nación ahora le otorga a la prensa no impresa, puesto que, en lo concerniente a mi nota, –en cuestión de horas– la consultaron en la red, lo que revela la importancia que está adquiriendo una nueva prensa aireada, democrática, gratuita, abierta y cada día más aquilatada por lo ciudadanos y temida por sus competidores.

Raúl Marín | Mayo 23, 2007.

Tomado de Tribuna Democrática.

Comentario: Después escriben contra Hugo Chavez por cerrar un canal de televisión. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

 

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