SALA CONSTITUCIONAL Y TLC

Hace varios días se pronunció la Sala Constitucional sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América, con el resultado que era de esperarse. Por una mayoría de cinco votos contra dos, el máximo órgano constitucional de la República resolvió que dicho tratado, no tiene roce alguno con la Constitución. Pocas horas después, como un regalo adicional al Gobierno de los Arias, la misma Sala declaró que el trámite de vía rápida es aplicable a tratados de libre comercio. O sea, en fue una semana fructífera para los Arias y sus secuaces, a quienes les quedó abierto el camino para firmar el ansiado Tratado de Libre Comercio.

El mismo día en que la Sala dio a conocer su fallo, el embajador gringo en nuestro país urgió a aprobar el tratado porque Costa Rica se estaba quedando atrás. Lógicamente, ningún funcionario del gobierno protestó por esta nueva intromisión en los asuntos internos del país, del embajador del genocida Bush, como si lo hicieron por unas declaraciones que Fidel Castro nunca dio, sino que fueron producto de la tergiversación de parte de la prensa costarricense.

 Podrían decirnos que es muy fácil criticar después de que las cosas han sucedido, pero consideramos que haber llevado el asunto del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos a la Sala Cuarta, fue un error o una ingenuidad de parte de sus opositores.

Si ellos creyeron que en ese órgano se iba a discutir el tratado con imparcialidad se equivocaron totalmente. Esto no debe sorprendernos porque desde que se produjo el fallo que permitió a Oscar Arias volver a aspirar a la Presidencia de la República, comenzó el desprestigio total de esta Sala, el cual no solo se ha visto reflejado en votos contradictorios sobre un mismo asunto, cambios de votos ya publicados en su página Web sino en la propia elección de los magistrados.

El magistrado que se ocupó del estudio de este caso fue el magistrado Adrián Vargas, quien no solamente votó a favor de la reelección de Arias, sino que según se ha denunciado es familia de los Arias. Aunque no hubiera razón legal que le impidiera conocer este asunto, por un mínimo decoro y para salvaguardar la credibilidad de la Sala, el Magistrado Vargas, debía haberse negado a conocer este asunto. Pero, era demasiado esperar de un magistrado que reingresó a la Sala por la ventana.

 Muchos recordamos que cuando se conoció en la Asamblea Legislativa la reelección del Magistrado Solano, Presidente de la Sala, fue seriamente cuestionado por haber dado su voto a la reelección de Arias. Si bien resultó reelecto, porque para no reelegir un magistrado se requiere de treinta y ocho votos, si pasó un rato amargo y quedó  desnudo ante la opinión pública.

Por tanto, cuando hubo que reelegir al Magistrado Vargas, alguna alma caritativa, de las que abundan en nuestra también desprestigiada Asamblea Legislativa, resolvió simplemente extraviar la carta enviada por el Poder Judicial, en la que se indicaba que el período del Magistrado Vargas estaba por concluir y que debía ser sometida su reelección al conocimiento de la Asamblea Legislativa. Por haber pasado el tiempo reglamentario, el Magistrado Vargas quedó electo automáticamente sin haber tenido que pasar por el escrutinio de los diputados. Por eso, aunque legalmente hecha, nos cuestionamos la forma en que fue reelecto del magistrado que conoció el TLC.

También nos cuestionamos la razón de existir de la Sala Constitucional, porque a vista y paciencia de las autoridades los fallos favorables que obtienen algunos ciudadanos son simplemente ignorados por el Gobierno. Este es el caso de las pensiones que debe estudiar el Ministerio de Trabajo. Ha habido muchos fallos a favor de los quejosos que simplemente han sido archivados en el Ministerio de Trabajo.

Cuando los derechos de los ciudadanos son flagrantemente lesionados por el gobierno y se condena a éste, no al funcionario infractor, al pago de costas, daños y perjuicios, el perjudicado debe esperar hasta diez años para recibir una miseria por los daños causados, aunque la arbitrariedad de un funcionario público, le hayan despedazado la vida. Esto se debe a que hace varios años, un ex magistrado,  dispuso que nadie debía enriquecerse con los bienes del Estado. En eso, estamos de acuerdo, lo que no podemos compartir es que los funcionarios públicos que violan sistemáticamente los derechos fundamentales de sus administrados, queden impunes y las vidas de sus víctimas despedazadas, recibiendo a cambio una piltrafa de indemnización que les da el gobierno y no el verdadero costo del daño causado, pagado por el servidor público infractor.

Aunque se nos tilde de traidores a la patria y de enemigos de las instituciones del país, no estamos de acuerdo, ni tampoco respetaremos el fallo de la Sala Constitucional, así como tampoco hemos aceptado el que permitó a Oscar Arias llegar por segunda vez a la Presidencia de la Republica, por lo que siempre será para nosotros un dictador espurio.

Dijo HENRY DAVID THOREAU, con quien  estamos plenamente de acuerdo

 Si la injusticia es parte de la fricción en la maquinaria del gobierno, dejémosla seguir, dejémosla, se irá desgastando suavemente y ciertamente se gastará del todo. Si la injusticia  tiene un resorte, una polea o una cuerda, o una manivela, exclusivamente para ella misma  entonces quizá pueda uno considerar si el remedio no será peor que la enfermedad, pero si es de tal naturaleza que requiera que uno sea el agente de la injusticia contra otro, entonces digo, QUEBRANTEMOS LA LEY. Dejemos que nuestra vida sea la contra fricción para detener la máquina. Lo que tenemos que ver es que, a cualquier precio no nos prestemos a hacer el mal que condenamos.

Por eso, mantenernos en silencio ante el contubernio de Poderes del Estado que se ha dado en Costa Rica, es totalmente inaceptable.

 

Nos complació la actitud de los magistrados Cruz y Armijo, quienes no se prestaron al juego del gobierno y si señalaron sin tapujos los roces constitucionales que tiene el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Nos llenó de orgullo también la manifestación de las Mujeres de Blanco, quienes llegaron a lanzar monedas a las oficinas de la Sala Constitucional. Ya es el momento de dejar de respetar vacas sagradas, carcomidas por el cáncer de la corrupción.

Finalmente debemos decir que la ambición descarada de Oscar Arias y sus acólitos, solo ha traído al la país desprestigio de los Poderes de la República. No solo ha terminado de desprestigiar a la Asamblea Legislativa, comprando con fondos públicos, la conciencia de diputados para que voten a su favor, sino que por segunda vez ha llenado de lodo a la Sala Constitucional. La Historia sabrá juzgarlo.

 Este fallo no debe hacer disminuir nuestras ansias de lucha contra el TLC. Solo nos vencerán en el momento en que nos dobleguemos. El Estado y sus Instituciones no pueden tener un derecho más allá sobre mi persona, más que el que yo le conceda.

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