LOS ARTIFICES DE LA VIOLENCIA

En su columna EN VELA del 17 de agosto de 2007, el escribano mayor del Diario La Nación Julio Rodríguez, arremete contra ex presidentes, sindicalistas, educadores, obispo emérito, sacerdotes y todos aquellos que han osado oponerse al Tratado de Libre Comercio. Para ello, utilizó como pretexto un mensaje musicalizado llamado Insurrección, que circuló en Internet y se atribuyó al Colectivo Los de Abajo. Este grupo lo ha negado y todo parece ser un artero golpe orquestado por la oligarquía, para desprestigiar a un grupo que se atraviesa en el logro de sus fines. Tan es así, que en coro con el Diario La Nación, un grupo de diputados presentaron una denuncia ante el Tribunal Supremo de Elecciones contra los supuestos autores del mensaje. Esto no nos extraña, porque la campaña del SI, se ha prostituido de tal manera que están dispuestos a todo, mentira, promesas falsas, donación de bienes del Estado e intimidación, para que el resultado del referendo legitime un saqueo más al pueblo costarricense.

Dicho mensaje, que tanto escandalizó al comentarista, dice en parte: La fuerza del pueblo ha llegado, tanta corrupción nuestra furia ha desatado, tomando las calles nos hemos alzado.

Aunque resulte crudo,  el mensaje viene a representar, lo que muchos costarricenses sentimos del sistema seudo democrático que rige en el país. Tanta corrupción, tanta desigualdad e injusticia nos tiene hartos y los oligarcas no se han dado cuenta, que están sentados sobre una bomba de tiempo que ellos mismos han creado.

Ya estamos hartos de tanta corrupción, producto de los últimos gobiernos de los partidos Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional . Dos ex presidentes están acusados ante los Tribunales por corruptos y otro simplemente se quedó en Europa para no hacer frente a los cargos que podrían hacerle.

Causa indignación ver como estos dos partidos tratan de alzar su imagen sobre las obras y el pensamiento del Dr. Calderón Guardia y de don Pepe, cuando no han hecho más que destruir sus obras y prostituir su pensamiento. Liberación Nacional no es social demócrata ni la Unidad social cristiano. El grupo de gobierno, no es más que una mezcla de ambos, cubiertos bajo el manto del neo liberalismo. El engaño al pueblo y el abuso de los fondos públicos es evidente, como lo demostraremos posteriormente.

El caso del Banco Anglo Costarricense, cuyo saqueo despiadado por parte de la clase política nos costó a los costarricenses más de veinte mil millones de colones, muestra ahora nuevas facetas de corrupción, cuando nos enteramos que el vocero del SI, abusando de su puesto como Presidente del Banco Nacional de Costa Rica, intercedió para que las propiedades de sus amigos no fueran rematadas y trasladó las deudas de varios contribuyentes de Liberación Nacional al Banco Nacional, para que dichas personas no fueran exhibidas entre la listas de asaltantes de los recursos del quebrado banco estatal. Sin embargo, al resto de los costarricenses, se nos condena a presentar una larga lista de requisitos, para que al final, por edad, capacidad de pago u otro pretexto, nuestra solicitud de préstamo sea denegada y tengamos que caer en las garras de alguna agiotista transnacional. En resumen, la banca de desarrollo que soñó don Pepe, está al servicio, no del pueblo, sino de la oligarquía que tanto se opuso a su creación.

Mientras se carga a los costarricenses de impuestos, vemos como el mismo periódico La Nación está siendo investigado por una multimillonaria defraudación fiscal, cometida usando sofisticados movimientos financieros. También sería importante conocer, cuánto han pagado en impuestos los Arias y los Jenkins, magnates del sector azucarero, que es uno de los grandes beneficiados con el TLC.

La destrucción de las instituciones públicas que benefician al pueblo, también ha sido escandalosa, como lo ha reconocido el mismo periódico La Nación.

La Caja Costarricense de Seguro Social, ha tenido muchos enemigos en el seno de su propia Junta Directiva, que han llegado con la misión de destruirla, después de saquearla. A esto se ha unido la asquerosa evasión de cargas patronales por medio de sociedades anónimas. Es costumbre entre bufetes de abogados y despachos de contadores públicos y otras profesiones liberales, reportar a la Caja solamente una parte o bien nada de los salarios de los trabajadores, bajo el pretexto de que son honorarios. También se les niega el aguinaldo y los derechos laborales. Si alguno se atreve a reportar el abuso, puede estar seguro que entrará en la lista negra de los patronos y no podrá conseguir trabajo en ninguna parte.

Pero, los evasores de la Caja aparentemente son bienvenidos y premiados en el Gobierno de los Arias. SAMUEL SCHACTHEL, uno de los principales beneficiados con el fraude del Banco Anglo, fue nombrado como Fiscal de la Refinadora Costarricense de Petróleo  a pesar de que una de sus empresas debe a la Caja Costarricense de Seguro Social más de seiscientos millones de colones. Actualmente no ocupa ese puesto gracias a las denuncias del diputado Alberto Salom.

El caso del ICE también ha sido patético. Dos de los corruptos directivos que recibieron dádivas de ALCATEL, se encuentran libres de todo problema legal. Uno de ellos, recibió una pena mínima y no pasó ni un minuto en la cárcel. El otro, que además de ladrón, es desleal y soplón, ni siquiera fue acusado. El Sub Gerente de la parte eléctrica no fue reelecto, porque no encajaba en los planes del Gobierno, a pesar de ser la persona que más conoce como solucionar el problema del faltante de energía que enfrenta el país.

Y, qué decir del respeto a la libertad de expresión. Cuando un funcionario público se atreve a hacer una denuncia de inmediato es destituido, amonestado o condenado al ostracismo. De esto no se salvan ni los Ministros. Cuando José Miguel Villalobos denunció ante la Asamblea Legislativa, el inmenso fraude que era la construcción de la Cárcel de Pococí, fue inmediatamente destituido por el entonces presidente Pacheco. Posteriormente la Sala Constitucional, falló en el sentido de que la seguridad de dicha cárcel no podía pasar a manos privadas y, como el negocio estaba precisamente en este servicio, misteriosamente el gobierno perdió interés en su construcción, dándole la razón a Villalobos. Hoy el país tendrá que pagar una suma multimillonaria a la empresa que iba a llevar a cabo dicha obra, debido a que ya estaba adjudicada.

No es precisamente un mensaje musicalizado difundido por Internet el que provoca la violencia. Es la desigualdad social, el robo sistemático, la destrucción y el saqueo de las instituciones al servicio del pueblo y el irrespeto a la libertad de expresión, lo que hace que un pueblo se exaspere y se rebele contra los gobernantes.

Lamentablemente la miope oligarquía costarricense no se da cuenta de ello. Tal vez se dará cuenta cuando sean sacados de sus mansiones de lujo y arrastrados por las calles por un pueblo hambriento y frustrado. Entonces será demasiado tarde.

 

LA GENTE NO DEBERIA TEMERLE AL GOBIERNO

EL GOBIERNO DEBERIA TEMERLE A LA GENTE

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