CONVERSANDO CON JUANITO MORA

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Conversando con don Juanito Mora
Por Fray Johnatan Vargas Ramírez OFM. Conv.
jleovargas@yahoo.com

-Don Juanito, qué bueno poder conversar  con usted en esta hora en que nos hacen creer que están espesos los nublados del día. Fíjese que recuerdo cómo mi maestra de escuela nos contaba los sucesos de nuestra independencia patria, que sucedió en conjunto con los demás países de Centroamérica. Recuerdo que nos decía que, cuando nos llegó la noticia de la independencia también nos llegó una nota de León, Nicaragua, que nos prevenía sobre el panorama político, el cual no estaba muy claro, y por tanto, se debía tener cuidado con las decisiones a tomar, lo mejor era “esperar a que se aclarasen los nublados del día”. La sabia frase, nos decía mi maestra, se convirtió en una consigna de la cultura tica apenas incipiente.

-¿Sabe don Juanito? Ustedes nuestros antepasados, los  ticos dirigentes de aquella pequeña nación incipiente mostraron que sabían esperar para tomar decisiones, pero también demostraron que tenían el valor de tomar decisiones cuando había que tomarlas. Ustedes gozaron  de la capacidad de ver claridad en los nublados días en que “una gavilla de advenedizos, escoria de todos los pueblos, condenados por la justicia de la Unión Americana, no encontrando ya donde hoy están con qué saciar su voracidad, proyectan invadir a Costa Rica para buscar (…) alimento a su desenfrenada codicia.”

-Sus palabras, don Juanito abrieron los ojos a los costarricenses, claro, eso cuando habían presidentes que de corazón ejercían esa labor, pues ahora el mismo presidente, su vicepresidente y otros de “esa gavilla de advenedizos”   son los que intentan nublar la mente de los costarricenses para que no tengan valor de tomar una decisión, los mismos que ahora invitan a otro tipo de filibusteros a llevarse de Costa Rica a bajo costo lo que a los ticos nos ha costado tanto, nuestra soberanía, nuestras instituciones, nuestra cultura. Pero como bien lo dijo usted: “Ay del nacional o extranjero que intente seducir la inocencia, fomentar discordias o vendernos”.  Hoy, no nos vamos a levantar en armas, don Juanito, ahora son otros tiempos, preste atención: los filibusteros de hoy son más sutiles, siempre se quieren anexar a Centroamérica en mazorca, es decir, a todos juntos, pero ya no lo hacen con las armas, no, no, no… ahora lo hacen con negociaciones turbias con las que quieren empeñar nuestro bienestar a favor del de ellos. Lastimosamente quienes nos representaron en esas negociaciones no son verdaderos hermanos.

-Le quiero contar que nuestro premio Nóbel de la paz, señala a Kevin Casas, hasta hace pocos días nuestro  segundo vicepresidente, como “el liderazgo que necesita Costa Rica” . ¡Vaya liderazgo el que propone para Costa Rica! el de un hombre que formula metodologías faltas  de veracidad para lograr los fines de la clase pudiente de nuestro país, pretendiendo con ello engañar a los ticos, o pretendiendo utilizarlos como una masa no pensante, que con un poco de miedo infundido y una muy buena campaña publicitaria sean caballos carretoneros, que no miran sino adelante, donde señala el carretonero.

-¡Ay don Juanito! Quién pudiera pronunciar de nuevo sus proclamas o decir: “aquí no encontrarán más que hermanos, verdaderos hermanos, resueltos irrevocablemente a defender la patria como a la santa madre de todo cuanto aman, y a exterminar hasta el último de sus enemigos” . Pero no seamos ilusos don Juanito que también en su tiempo habían quienes no se comportaron como verdaderos hermanos, le recuerdo que fue la oligarquía la que primero lo exilió y luego lo mandó matar cuando usted intentaba retribuir lo que justamente se merecían sus excompañeros del campo de batalla, los pobres, los que dieron la cara por el país. Sí, don Juanito, son los mismos pobres los que también tendrán que apechugar con las consecuencias negativas de esta nueva cruzada filibustera, barnizada modernización económica;  sí, porque el TLC está negociado para  que las negatividades que conlleva no afecten a la actual oligarquía. El egoísmo de unos pocos remata al peor postor nuestra patria.

Bueno don Juanito, le digo algo: sabe, al pueblo tico se le están aclarando los nublados del día, porque aunque los señores Kevin Casas y Fernando Sánchez hayan sometido a juicio del inocente premio Nóbel de la paz un memorándum, donde sugerían engañar al pueblo, ¿Sabe? Ese memo ya salió a luz pública y el pueblo ya sabe de las artimañas  con que el gobierno intenta pintar “nublados” donde el sol pega más fuerte. Me parece extraño, eso sí,  que el inocente premio Nóbel de la paz, tan comedido, haya mantenido en secreto el mencionado memorándum por dos meses, siendo que por el jamás pasó terrible idea de engañar al pueblo costarricense…

Hoy ya no tenemos que llamar a los compatriotas a las armas, como hizo usted hace bastante tiempo, pero si ha llegado el momento que usted nos anunció  y “aunque Walter y sus corifeos se jacten de que el deseo del bien los ha traído a Centro América, los hechos lo contradicen” , los ticos ya saben que en el resto de Centro América donde el TLC ya está aprobado  y en ejecución, las cosas no han cambiado mucho, Honduras sigue viviendo un régimen de pobreza grave, lo mismo sucede en Nicaragua, El Salvador por su parte sigue dependiendo de las remesas que envían los millones de salvadoreños en el exterior y del mantenerse como aliado de Estados Unidos con un grupo de soldados salvadoreños en Irak, en una guerra que no les corresponde y que fue fraguada con engaños, ¡fíjese qué coincidencia! Don Juanito, la misma estrategia quisieron usar acá.

-Hoy, don Juanito, quisiera pedirle que haga una nueva proclama para llamar a los costarricenses, mis hermanos, a que veamos cuánta luz se cuela en medio de las nubes, ¡ya es hora de decidir! El 7 de octubre tenemos que decidir sobre el destino de Costa Rica, un destino empeñado a perpetuidad o una nueva forma de negociación. Sí, don Juanito, no podemos cerrarnos a la verdad, nuestro país necesita un tratado comercial con Estados Unidos, pero ciertamente no necesita este tratado, que empeña nuestra soberanía, nuestras instituciones y que quiere borrar los valores profundamente humanos que tiene nuestra identidad de costarricenses. Ojalá, don Juanito,  que los ticos sepamos ser libres, no siervos menguados y nos acordemos de lo que hemos dicho: cuando alguno pretenda tu gloria manchar verás a tu pueblo valiente y viril la tosca herramienta en armas trocar. Como le decía, no nos vamos a alzar en armas, hoy tenemos otras armas, vamos a estrenar una nueva herramienta, el referéndum, pero eso es sólo una herramienta, nosotros los ticos somos los que tenemos que utilizarla, y utilizarla bien.

Mis hermanos ticos ya se aclararon los nublados del día, ¡digamos sí a Costa Rica! A la Costa Rica por la que lucharon nuestros antepasados, digamos NO al TLC.

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