EL CASO DE ANDREA MORALES

La renuncia de la diputada Andrea Morales del Partido Acción Ciudadana, pero no de su curul, era de esperar. Desde el inicio de su gestión, los enemigos de este partido, se aprovecharon de su inexperiencia para desacreditarla a ella y al PAC.

Primero fue el caso de la revista SOHO. Esta revista, seudo pornográfica, propiedad colombiana y del Grupo Nación publicó varias fotos suyas, que de pornográficas no tenían nada, y se inició un escándalo, el cual tenía dos objetivos. Desacreditar al PAC y darle publicidad gratuita a ese nuevo producto del Grupo Nación.

Después del referéndum, vinieron los acercamientos de la licenciada Morales con el Partido Liberación Nacional, no solo políticos sino también sociales. Este tipo de actitud entre los partidos tradicionales se justifica, porque son la misma cosa, pero en un partido que se dice que representa al pueblo que decidió cambiar, esto es inadmisible. Por tanto, la actitud de Morales resultaba reprochable para todos aquellos que nos rompimos el lomo, trabajando el 7 de octubre del 2007 por la tendencia del NO. Por que? Porque, por la forma sucia en que se impuso la otra tendencia, por la forma en que extorsionaron a los trabajadores y en algunos casos compraron sus votos, no consideramos que hayan ganado en buena lid y desde entonces son nuestros enemigos, porque consideramos que ya llegó la hora de no dejarnos pisotear. Mientras exista el fraude, la extorsión, la amenaza y la persecución, la paz no es otra cosa que complicidad. Nunca olvidaremos el 7 de octubre.

El hecho de aferrarse a la curul de diputada, a pesar de haber renunciado al partido que la eligió, debe analizarse por aparte.

Por qué? Porque el sistema de elección de diputados no es democrático y permite que estos casos se den. Incluso, ya otros países como Brasil, han tenido que legislar en el caso de los diputados independientes. Porque, el diputado independiente es otra amenaza de corrupción, ya que puede vender su voto al partido que lo necesite y más le oferezca.

Hemos dicho hasta la saciedad que cuando usted llega a votar le entregan una lista y usted marca la casilla de un partido. Posteriormente, de acuerdo con los votos alcanzados por cada partido y los diputados asignados a cada provincia, el Tribunal Supremo de Elecciones asigna los diputados electos, de acuerdo con el orden de la lista que los partidos han inscrito. Por tanto, usted no sabe por quién votó.

Esto ha provocado que la corrupción intervenga en esas famosas listas. Los puestos se venden. Si un imbécil tiene el dinero para comprar un lugar elegible, llegará a ser diputado, no importa que ni siquiera conozca que va a llegar a hacer a la Asamblea, además de recuperar la inversión que ha hecho, por los medios que sean. También se da el caso de que el dedo del candidato presidencial sea el que ordene la lista de diputados, con el fin de que sean electos los más adeptos, aunque sean los más ineptos. El resultado de este proceso antidemocrático está a la vista. Una Asamblea Legislativa llena de ineptos y serviles, que después de electos no deben darle cuenta de sus actos nada más que a los dueños de su partido.

Lo más democrático sería que cada partido, respetando la equidad de género presentara su lista de diputados y el elector marca un nombre. Este voto se tomaría para el partido en cuya lista aparece el elector. El Tribunal Supremo de Elecciones asignaría los diputados elegidos por cada partido y las curules se les asignarían a aquellos candidatos que obtuvieron el mayor número de votos populares.

El sistema antidemocrático de elección de diputados, ha causado que el electorado se identifique con el partido y vote por sus diputados, a los cuales considera como satélites del candidato a la presidencia, sin importar los nombres de quienes son electos. Para darle peso a esta afirmación no queda más que darle seguimiento a la carrera política de varios diputados que se separaron del Partido Acción Ciudadana y del Movimiento Libertario.

Humberto Arce, Juan José Vargas y Emilia Rodríguez. Electos por el PAC. Posteriormente se separaron del partido y establecieron, junto con otros tres diputados disidentes el Bloque Patriótico. Arce se distinguió por ser un magnífico orador y por su permanente denuncia de actos de corrupción. Vargas era ya conocido como predicador y por sus programas de motivación transmitidos en varios medios nacionales.

Para las elecciones del 2006, Humberto Arce y Juan José Vargas fundaron partidos propios. El partido de Arce alcanzó una votación ridícula y Juan José Vargas fracasó en el intento de elegir como diputado por San José al conocido ex futbolista Evaristo Coronado. La diputada Rodríguez fue candidata a vicepresidenta por el partido Acción Democrática Nacionalista, obteniendo resultados paupérrimos.

En el caso del Movimiento Libertario, casi al inicio de la legislatura se separó el diputado José Francisco Salas, electo por la provincia de Heredia  fundó el Partido Auténtico Herediano. En las elecciones del 2006, fracasó en su intento de lograr elegir a su hermano gemelo como diputado por la provincia de Heredia.

Estos casos prueban que el electorado no votó por estas personas, sino que lo hizo por la papeleta del partido que los presentó como candidatos. Por tanto, cabe preguntarse si antes de las elecciones del 2006 alguien, aparte de sus amigos y familiares, conocía a Andrea Morales y si hubiera sido electa en una votación realmente democrática. Por tanto, si la licenciada Morales tiene conciencia debería preguntarse si el pueblo eligió a Andrea Morales o si le otorgó una curul al Partido Acción Ciudadana.

Pero, sin importar cual sea la respuesta a este cuestionamiento, puede quedarse tranquila Legalmente, el inmoral sistema electoral costarricense, le permite terminar tranquilamente su período como diputada.

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Una respuesta

  1. Contrario a todo lo que se plantea en este “artículo”; se debe recordar que la curul legislativa NO pertenece al Partido Político, sino ahí más bien se daría una gran corrupción, pues los diputados serían coaccionados y limitados por los Partidos.
    Los Diputados recordemos representan la Nación, no a uno u otro Partido. Así que si un Diputado considera en algún momento los ideales y acciones que su Partido son contrarios a la Democracia, como sucedió con Andrea, puede renunciar a su Partido, sin que con ello prosiga la renuncia de su curul.
    Está de más mencionar, que cualquier Carta o incluso Contrato donde se diga que se renunciará a su curul por cualquier motivo es completamente ilegal; pues no es algo que esté disponible a la Diputada.

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