LUIS PAULINO VARGAS OPINA SOBRE CANDIDATOS DE FRENTE AMPLIO

En lo personal, no conozco a todas las personas que son pre-candidatas del Frente Amplio a una diputación por la provincia de San José. Desde luego, me es imposible opinar respecto de aquellas personas a quienes no conozco. Tan solo puedo hacerlo respecto de quienes si tengo algún –más o menos grande según el caso- conocimiento.
 
Daré algunas ideas, así desde afuera, como uno de los miembros del FA que no participará en la elección respectiva. Lo haré en relación con cuatro personas a quienes conozco. A los demás pre-candidatos y pre-candidatas les ruego me disculpen si no los menciono, pero ello se debe a que no les conozco o, en el mejor de los casos, les conozco solo superficialmente.
 EVA CARAZO
Conozco a Eva Carazo desde su lucha al comando del movimiento estudiantil durante las jornadas del Combo ICE y luego la re-encontré muchas veces, lo mismo en la calle –cuando nos manifestábamos contra el TLC- que en tantas otras actividades, incluyendo foros, mesas redondas, conferencias. Recientemente la re-encontré como representante de MAOCO dentro del grupo de organizaciones sociales que redactó y propuso las 10 medidas contra la crisis, a lo cual brindé una pequeña colaboración como especialista y académico. Es una muchacha de ideas claras, de gran constancia en su trabajo y compromiso, con singular capacidad de diálogo, dotada de notables virtudes para el ejercicio de un liderazgo democrático.
 JOSE MARIA VILLALTA
A José María Villalta lo conocí cuando llegó –invitado por nuestra común amiga la Dra. Silvia Rodríguez Cervantes- al grupo Pensamiento Solidario. Creo que este grupo nuestro brindó importantes contribuciones a la comprensión en profundidad y el debate fundamentado sobre el TLC. Y junto a gente más viejita que él –todas las demás personas integrantes del grupo le llevamos sus añitos a José María- él supo ganarse un sitio propio, de muchísimo respeto conforme correspondía a sus ideas claras y la sensatez de sus propuestas. Pasados los años me he re-encontrado con él en los más variados contextos tan solo para ratificar lo que ya conocí en Pensamiento Solidario: es un abogado brillante y un luchador incansable.
 JOSE RAFAEL QUESADA
A José Rafael Quesada lo conocí hace como un año y medio o cosa así, cuando me invitó a ser panelista en una mesa redonda en la UNA, en la cual participábamos el líder humanista argentino Guillermo Sullings, el decano de Ciencias Sociales de la UNA, mi respetado colega Henry Mora, y este servidor. De ahí en adelante he tenido una comunicación regular con José Rafael. De él puedo afirmar esencialmente una cosa: se trata de un hombre de ideas claras, sólidas, coherentes; tanto en lo programático como en lo filosófico nos ofrece una propuesta que por muchas razones resulta sumamente enriquecedora. Con José Rafael se gana en ideas, lo cual para mí también es importante. Dicho de otra forma: no solo la militancia es importante, porque la pelea no se da solamente en la calle. La pelea es también una pelea de ideas y por la palabra. En general, me ha parecido que en el FA esto último tiende a ser olvidado.
 
ABELARDO ARAYA

Pero –con todo el cariño e inmenso respeto que tengo por Eva, José María y José Rafael- quiero hablar esencialmente de una persona: Abelardo Araya. El caso es que a él lo conozco mejor que a cualquier otro candidato, además de que nos une una relación personal de amistad, de ahí que quiera destacar de forma especial su nombre.
 
Conocí a Abelardo –así como de pasada- con motivo del Primer Encuentro gay-lésbico-bisexual-trangénero que tuvo lugar allá por los finales de octubre de 1998 (algo que, desde luego, por aquella época no trascendió a la prensa). Luego el se fue para Ecuador donde permaneció varios años en lo que sin duda resultó para Abelardo un proceso de maduración, tanto personal como política. A su regreso a Costa Rica fundó –entre otros compañeros, junto a nuestro muy recordado Juan Carlos Paniagua- el Movimiento Diversidad. Algún tiempo después yo me uní a este grupo y en ese contexto logré, más allá de mis modestos aportes el grupo, conocer a fondo al Abelardo-persona tanto como al Abelardo-dirigente.
 
El espacio reivindicativo en el cual Abelardo se ha movido resulta especialmente difícil, porque es un terreno minado por el oscurantismo, los prejuicios más feroces y el odio más recalcitrante. Así es, tristemente, esta sociedad patriarcal y así son las visiones que ciertos sectores dominantes dentro de las instituciones religiosas transmiten y continuamente refuerzan. Se habla de la sexualidad y de la identidad de género como un juego de polaridades mecánicas: o usted es hombre heterosexual o es mujer heterosexual, y todo cuanto no calce en este patrón es perseguido, maltratado, excluido. Por cuestión de espacio, no entraré aquí a discutir esas ideas, por completo insostenibles.
 
En el mejor de los casos esta es una realidad sistemáticamente negada, confinada a la oscuridad subterránea. En el peor es motivo de violentísima persecución. Y esa violencia lo mismo es ejercida oficialmente –por la policía o como política de gobierno, tal cual se hizo en la primera administración Arias- que aplicada en sitios de trabajo, de reunión, de estudio, en iglesias, en media calle…Incluyendo el asesinato (a lo largo de los años ha habido muchos –docenas- de asesinatos de odio motivados por razones homofóbicas, tan solo que el odio y el prejuicio son tan arraigados que incluso niegan e invisibilizan la verdadera naturaleza de tales crímenes).
 
Bueno, es del caso que este terreno sembrado de obstáculos Abelardo ha abierto brecha como seguramente nunca en la historia de Costa Rica lo había hecho ningún otro dirigente del movimiento gay-lésbico-bisexual-transgénero. Ha habido algunos otros dirigentes distinguidos (uno de ellos –Marco Castillo, a quien respeto y admiro muchísimo- se postula hoy como precandidato a diputado en el PAC). Son poquitos y poquitas ya que, sin duda, atreverse a visibilizarse en este terreno muchas veces significa un suicidio político, laboral y profesional. Pero nadie como Abelardo le ha dado visibilidad a lo que permanecía soterrado bajo toneladas de prejuicio. Nadie como él ha obligado a que la sociedad costarricense tenga que admitir que, en efecto, existe un grupo de gente –una minoría que probablemente oscile entre un 10 y 15% de la población- a la que se le ha condenado a ser ciudadanos de tercera clase.
 
Gente a la que se le prohíbe expresar públicamente su afectividad. Gente a la que se le obliga a llevar una doble vida. Gente forzada a ocultar lo que es. Gente a la que, en caso de no lograr ocultar eso que es, se le maltrata y discrimina, lo mismo en su trabajo, que en las aulas o los sitios de reunión o en media calle. Gente que al formar una pareja, y con ello una familia, se le niega que la suya sea ni una pareja ni una familia legítima. Gente a la que se le discrimina incluso a la hora de recibir atención médica o en los programas de salud preventiva. Pero que se le discrimina, también, si se trata de ocupar un puesto político.
 
Es una historia de odio y persecución que lleva siglos. También en Costa Rica. Los nuevos tiempos marcan puntos de ruptura en todo esto. Y la pequeñísima ruptura que está teniendo lugar en Costa Rica ha sido claramente liderada por Abelardo Araya. Creo que no es exagerado afirmar que Abelardo ha marcado diferencias fundamentales, y que su presencia  y trabajo marca un antes y un después en la evolución de estos movimientos de la diversidad sexual en Costa Rica. Dicho de otra forma: la historia del movimiento gay-lésbico-bisexual-transgénero en Costa Rica tiene en Abelardo Araya a su dirigente más constante, más corajudo, más importante. En todo esto, Abelardo ha marcado una diferencia.
 
Y, cosa notable, con el liderazgo de Abelardo, la expresión reivindicativa que se ha manifestado a través del trabajo del Movimiento Diversidad, se ha politizado en sentido amplio y en el mejor sentido del término. Porque Diversidad también ha participado en grandes debates nacionales, siempre desde una posición de izquierda. Así se hizo con motivo del TLC y por ello también la bandera multicolor ha estado también en la calle en los primeros de mayo.
 
Poco –muy poquito- se ha dicho de Abelardo Araya en este foro. Yo, que soy su compañero de luchas en el Movimiento Diversidad y su amigo personal, he creído necesario tratar de llenar ese vacío que, me parece, no le hace justicia a un hombre que ha sacrificado todo –con una convicción infinita y un coraje inagotable- a una lucha que se da en condiciones terriblemente desventajosas.
 
Con todo respeto
 
Luis Paulino Vargas Solís

NOTA: Hemos querido por medio de las transcripciones de artículos de militantes del Frente Amplio, dar a conocer al menos en parte, los méritos de las personas que aspiran a una diputación por ese partido político, el cual se ha distinguido por su participación democrática en la elección de los puestos populares.

No nos hemos ocupado de los candidatos de Liberación Nacional o de la Unidad Social Cristiana, porque parece que en estos partidos el principal requisito para ocupar estos puestos es haber sido y ser un lameculos de los Arias o de Calderón Fournier

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