EL CONSEJO NACIONAL DE PRODUCCION DEBE SEGUIR

Cuando comenzó la crisis del sistema capitalista que aún vigente el gobierno anunció,que una de la formas de combatirla en Costa Rica, sería la de reactivar al Consejo Nacional de Producción. Ahora  salen con la noticia de que hay que cerrarlo porque está quebrado y se toma como pretexto para su desparición, los actos de corrupción de la condonación de deudas a millonarios, que los mismos gobernantes propiciaron.

Es conveniente recordar que el Consejo Nacional de Producción,no ha sido siempre el tugurio que se levanta en las cercanías de la avenida diez. El CNP no solamente es propietario de estas instalaciones tugurescas. Tiene muchos terrenos y bodegas abandonados a lo largo del país, los cuales perfectamente pueden ser habilitados para cumplir con los objetivos para los que fue creada la institución.

El neoliberalismo y el CNP

Antes que el neoliberalismo llegara al poder en el país y se encargara de destruir sistemáticamente las instituciones de bien social, el Consejo Nacional de Producción cumplía un papel preponderante en la economía costarricense. Era el intermediario entre los agricultores y los consumidores, garantizándoles precios justos a ambas partes. Todavía recordamos los estancos del Consejo Nacional de Producción, donde los  artículos básicos estaban al alcance del pueblo y no en manos de transnacionales como sucede ahora Luego que don Eduardo Lizano y compañía tuvieron la idea de que los productos agrícolas podían conseguirse más baratos en el exterior (por ejemplo en los Estados Unidos que subvenciona a sus agricultores), el CNP perdió su razón de ser y se dejó al dios mercado que regulara los precios de los productos básicos ( en este momento solo el arroz tiene precios fijados). Esta política ha demostrado ser nefasta en otros países, porque además de hacer desaparecer a los agricultores, crea una dependencia alimentaria sumamente peligrosa..

Por ejemplo, para México esta idea neoliberal funcionó muy bien hasta que a George W. Bush se le ocurrió que el maíz podía ser usado para fabricar etanol. Entonces el dios mercado aplicó la ley de oferta y demanda y los mexicanos tuvieron que pagar cinco veces más por el maíz que consumían. Ya no lo pudieron producirlo internamente porque el dios mercado había logrado desaparecer a los agricultores del maíz, a pesar de que habían sobrevivido desde el Imprerio Azteca.

Este ejemplo deberíamos estudiarlo en Costa Rica, aunque por algo se dice que nadie experimenta en cabeza ajena.

El Fideicomiso de Reconversión Productiva:

Si algo ha distinguido a los neoliberales del país,ha sido la facultad de trasladar las funciones de las entidades pùblicas a los empresarios privados, pero dejar los esqueletos de esas instituciones. Esto lógicamente con el fin de poder colocar a sus amigos y colaboradores de campaña en Juntas Directivas y en otras ubres políticas. Veamos el ejemplo del INCOFER. Costa Rica pasó once años sin tren, sin embargo, el INCOFER nunca dejó de funcionar, manteniendo una Junta Directiva y un grupo de funcionarios que signifcaban una erogación anual cercana al millón y medio de dólares.

Para poder seguir justificando la existencia del Consejo Nacional de Producción, de su Junta Directiva, de su Presidencia y su Gerencia, los gobernantes crearon el Fideicomiso de Reconversión Productiva.

Estos fondos serían administrados por el Banco Nacional de Costa Rica,entidad que desembolsaría de acuerdo con las instrucciones que le giraran las autoridades del CNP y llevaría los registros conta bles. La misión del CNP sería la de fiscalizar el uso de los recursos en la siembra de productos no tradicionales.
El resultado no pudo ser más desastroso. El CNP mantuvo la contabilidad del fideicomiso, creando una duplicación de funciones, con el agravante que los datos de ambas contabilidades nunca cerraron y descuidó, por negiligencia o conveniencia de algunos, la labor de fiscalización de los préstamos. El resultado fue el desvío de recursos para actividades agrícolas tradicionales y en otros casos el robo de los mismos, valiéndose de asociaciones fantasmas de supuestos agricultores.

Para cerrar con broche de oro, cuando los recursos iban a ser trasladados por ley a la Banca de Desarrollo, la cual dicho sea de paso no desarrolla nada, se hizo un óleo de préstamos sin estudio alguno para trasladar a la Banca de Desarrollo únicamente pagarés sin valor.

El cierre del Consejo Nacional de Producción:

Como resultado de esta serie de desaciertos, y latrocinios el Consejo Nacional de Producción se encuentra quebrado y el gobierno de Arias, olvidándose de lo que dijo hace pocos meses, ahora da como única  solución su cierre, para dejar en manos de los grandes latifundistas e importadores la fijación de los precios de los productos básicos. Además se le hará el favor a las grandes potencias de tener un mercado para colocar sus excedentes agrícolas subvencionados.

Sin embargo, consideramos que el Consejo Nacional de Producción no debe desaparecer. Es uno de los pilares fundamentales para una Costa Rica solidaria. Es cierto, no podrá funcionar mientras que esté en manos de los que  no creen en él y que solamente lo usarán para apoderarse de sus recursos y poner a ineptos y ladrones a dirigirlo.Si estuviera en manos de gobernantes honestos y con conciencia social el Consejo Nacional de Producción funcionaría perfectamente.

Es hora de que el pueblo se levante y recupere sus instituciones. Todavía estamos a tiempo. Otra Costa Rica es posible.

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