NO DEJEMOS QUE NOS ROBEN LA C.C.S.S.

LA GENTE NO DEBE TEMERLE AL GOBIERNO, EL GOBIERNO DEBE TEMERLE A LA GENTE

El Diario La República en su edición del 4 de julio de 2011 publica un artículo titulado “CAJA en quiebra… morosos campantes”, en el que se refiere a la situación caótica que atraviesa la Caja Costarricense de Seguro Social, sobre todo en el área de salud, la cual según ha indicado la Auditoría Interna de la Caja, en este momento no cuenta con recursos para seguir operando normalmente.
Eso se ha reflejado en las largas filas de espera y la pésima atención que se está dando en algunos sectores de la institución.
La situación que atraviesa la Caja no es nueva. Durante mucho tiempo, la evasión de las cargas sociales, por medio de sociedades anónimas paralelas, efectuada por algunos patronos, se ha convertido en un deporte practicado por muchos empresarios en Costa Rica, ante la pasividad de la Caja. A la fecha en muchos casos hay personas que no pueden pensionarse, debido a que sus patronos durante mucho tiempo evadieron sus obligaciones con la seguridad social.
Pero lo más grave ha sido la forma en que el gobierno, sin importar el partido que se encuentre en el poder, ha usado la Caja para hacer demagogia.
La atención a indigentes, presidiarios y otros:
Estamos de acuerdo en que los indigentes deben de ser asistidos por el Estado, y que la salud es un derecho universal. Pero, lo que no podemos compartir, es que esto se use para hacer politiquería barata, porque simplemente el Estado no paga los servicios que estos reciben. Entonces, sobre quienes recae el costo de esta atención? Sobre los trabajadores que pagan religiosamente sus cuotas, ya que los servicios que reciben se ven deteriorados porque hay otros que no pagan por percibir esos mismos servicios. La suma que el estado debe a la Caja en este momento por este tipo de atenciones, alcanza casi los ochenta mil millones de colones.
La contratación privada:
A falta de recursos para invertir en equipo médico, la Caja se ha visto obligada a contratar servicios con clínicas privadas, a veces a un precio fuera de mercado. Esto ha servido para que más más de uno haya logrado montar su propio y lucrativo negocio de salud, con los fondos que recibe por los servicios que le compra la Caja y ahora se encuentra preparado para brindar a quienes puedan pagarlos, los servicios que la Caja no puede prestar a tiempo. Mientras muchas instalaciones de la Caja, pueden ser cerradas por insalubres por el Ministerio de Salud.
Los empleados del Ministerio de Salud:
Cuando el estado costarricense, al imponer el modelo neoliberal impulsado por el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana, implantaron la política de dejar convertidos a algunos ministerios en cascarones, en los años noventa el turno le tocó al Ministerio de Salud. Lo lógico, si querían despedazarlo, era que desembolsaran los fondos necesarios, para despedir a los empleados que según ellos sobraban. Pero, lo que hicieron fue crear un maquiavélico sistema para no solo no desembolsar esos fondos, sino para que los asegurados pagáramos esa reestructuración. Le trasladaron los empleados a la Caja, en el entendido que el Ministerio de Salud, le seguiría haciendo frente a esos salarios. Entonces, lo que hace la Caja es pagar a esos empleados y registrar esas sumas como una cuenta por cobrar al Estado. Pero, por variar, el Estado lo que hace es no pagar esas sumas. A la fecha el monto que adeuda el Estado por este convenio asciende aproximadamente a ciento ochenta y cinco mil millones de colones.
El Estado Moroso:
El estado debe pagar a la Caja por dos conceptos. Por el de colaboración al sistema de seguridad social del país un 0,25% de todas las planillas de empresas públicas y privadas y trabajadores independientes y por concepto de patrono como tal. A la fecha, según los números publicados por el Diario la República, el estado costarricense adeuda por ambos conceptos a la Caja, la suma de ochocientos cuarenta millones de dólares. Entre los ministerios morosos aparecen el de Educación Pública, Trabajo, Agricultura y Ganadería, Obras Públicas y Transportes, Justicia, Relaciones Exteriores y Ministerio del Ambiente.
Los grandes ganadores:
El mismo artículo citado indica quienes son los grandes ganadores con el caos económico que atraviesa la Caja. Las empresas aseguradoras y el servicio privado de salud.
Cuando se discutía el TLC, en varias oportunidades expresamos que el gran perdedor con la apertura de seguros, no sería el Instituto Nacional de Seguros, sino la Caja. Ante la pésima atención que brinda esta institución, las personas de clase media hacia arriba, buscarían adquirir pólizas de gastos médicos, para ser atendidos por el sector privado de salud. Lógicamente, esto incrementaría la evasión de las cargas sociales, porque para qué se va a pagar dos veces por el mismo servicio?
Con respecto al negocio privado de la salud, el auge de este sector salta a la vista, Veamos como han proliferado las clínicas privadas y como las tradicionales, han construido inmensos edificios, para atender a su cada vez más abundante clientela. Y esta clientela no está formada por millonarios, ni por extranjeros. Muchos de ellos son costarricenses que deben hacer grandes sacrificios para pagar sumas millonarias para pagar esos servicios. Cuando se ve sufrir a un familiar, o más cuando su vida está en peligro, porque la anhelada cita médica se la dan con dos años de atraso, no queda más que recurrir al endeudamiento para llenar esta necesidad, y todo simplemente porque la Caja no puede prestar el servicio en forma oportuna.
Cuál es la salida?
Una de las salidas que se está proponiendo es incrementar las cuotas obrero patronales, para sacar a la Caja del problema financiero. No estamos de acuerdo y nunca estaremos de acuerdo. Por qué tenemos que pagar los asegurados y los patronos que si cubren las cuotas, los actos de un estado ladrón y de otros patronos explotadores e inescrupulosos.
No, la salida está en la lucha. El servicio que brinda la Caja no es gratuito, lo estamos pagando mes a mes y la institución tiene la obligación de brindarnos los servicios en forma oportuna, eficiente y decente. Tampoco los asegurados debemos dejar que nos tomen como rehenes para pasar un paquete tributario impopular. El Estado debe pagar y ya, las sumas que le debe a la Caja. Si la sangre corre, que corra. No podemos perder el derecho a la salud por la pasividad de todos nosotros.

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