EL MUELLE DE CALDERA OTRA CONCESION FALLIDA

El 15 de Julio de 2011, el Diario La Nación, informa sobre la fila de barcos graneleros, que  están esperando ser atendidos en Puerto Caldera, por problemas de falta de capacidad del puerto.

En el año 2006, el gobierno de ese entonces, anunció que Puerto Caldera, con todos sus servicios, había sido dado en concesión a tres empresas, la Sociedad Portuaria de Caldera, la Sociedad Portuaria Granelera de Caldera (ambas de capital colombiano y con algunos socios costarricenses) y a una empresa chilena, la parte de del servicio de remolcadores.

Dentro de las grandes ventajas, que traería al país la concesión, estaba la construcción de un moderno muelle granelero, que abarataría la importación de granos y fertilizantes al país. Esta medida, produjo el despido de toda la planilla del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico, entidad que quedaría solamente administrando los pequeños puertos de Puntarenas, Quepos y Golfito.

Hoy cinco años después, cuando nos enteramos por el Diario La Nación, que se ha producido este congestionamiento de barcos, nos damos cuenta que, como en todas las obras dadas en concesión en el país, los grandes beneficios anunciados, no se han cumplido. Claro, que en este caso, los grandes comerciantes e industriales del país, no harán escándalo alguno, porque los altos costos que produce este congestionamiento, simplemente se le pasarán al consumidor.

Este caso es muy diferente al de Puerto Moín, recientemente entregado a una empresa holandesa, concesión que fue llevada a los Tribunales, no por los trabajadores, sino por los grandes exportadores del país. En este caso, los altos costos que origina la concesión,  hace menos competitivos en el exterior a los grandes exportadores, y entonces ya este modelo no les parece tan hermoso como les pareció en Caldera. Lo más irónico del asunto es que el abogado que está demandando al Estado es nada menos que el exministro de Transportes Randall Quirós Bustamante, artífice de la concesión de Caldera.

Pero volvamos al caso de Caldera. Los defensores de este modelo, han dicho que este problema siempre se presenta en Moín. El problema es que Moín lo administra el ineficiente estado y está plagado de sindicalistas, mientras que Caldera es administrado por los eficientes colombianos y ahí los sindicatos no existen.

 La supuesta eficiencia administrativa de Caldera:

Volvamos ahora al caso de Caldera, analizando los costos sociales de la concesión. Sus abanderados dicen que los costos de operación han bajado, el problema es a qué precio. Los antiguos trabajadores de INCOP fueron obligados por los empresarios colombianos a constituirse en empresas, para poder ser recontratados en la operación del Puerto. Entonces, se les llama simplemente cuando hay trabajo. Si no hay, simplemente no tienen ingresos porque en la zona no hay otro trabajo similar que ellos  puedan hacer. Como se puede ver, no se trata de que en Caldera se estableció un modelo altamente especializado, sino del de la explotación del hombre por el hombre, tan viejo como la Humanidad.

 El Muelle Fantasma

Ahora veamos por qué  se ha producido este congestionamiento. El famoso muelle granelero que se ofreció en concesión, simplemente a la fecha no se ha construido. No se ha colocado ni siquiera el primer bastión. Mientras tanto, la Sociedad Portuaria que se adjudicó la concesión sigue operando en el viejo muelle construido por el Estado Costarricense, al cual se le hicieron unas cuantas reparaciones y repartiéndose utilidades, obtenidas por la operación de una obra que nunca fue construida. Parece que cuando se construya,  si esto algún día ocurre, será un muelle común y corriente, porque por los costos, ya no será rentable para la empresa, construir la octava maravilla del mundo que prometió hade cinco años.

 El fracaso de las concesiones:

Mucha gente se pregunta por qué en otros países el modelo de las concesiones ha funcionado y en  Costa Rica, siempre han sido un fracaso. Creemos que la explicación es muy sencilla. Una empresa privada, siempre va a buscar sacar el mayor lucro, con la menor inversión, lo que nadie puede cambiarse porque es la esencia del modelo capitalista. Por eso, debe haber una contraparte que defienda los intereses del país. Eso es lo que en Costa Rica no ha pasado. Mientras que la contraparte esté formada por ignorantes lameculos que en todo darán la razón a las empresas concesionarias, el modelo estará destinado al fracaso.

 Burocracia galopante:

Mientras, en el INCOP, parece que los que se quedaron sin trabajo, fueron los empleados de muelle, porque en la parte administrativa la burocracia continúa. A pesar de que todos sus empleados fueron liquidados, poco a poco su planilla empezó a crecer, porque parece que en la zona de Puntarenas, los compromisos políticos que hay que pagar son muchos y, según nos han informado, hoy cuenta con una frondosa planilla de casi cien personas, lo que para administrar tres mini puertos nos parece demasiado.

 Pero, que importa, mientras que haya un pueblo que no se rebele y siga pagando la ineficiencia y corrupción de sus gobernantes y todavía votando por ellos cada cuatro años, todo tipo de porquería será posible en Costa Rica.

 

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