QUEREMOS A LOS CULPABLES DE LA CRISIS DE LA CCSS

El problema de la Caja Costarricense de Seguro Social no es nuevo. Lo anunció a su debido tiempo Rodrigo Arias López ex funcionario  del Departamento Actuarial. En su informe, elaborado hace varios años, Arias López dejó establecido que el único asegurado que era superavitario para la Caja era el asalariado y que los demás sectores, sobre todo los asegurados por cuenta del Estado, dejaban déficit a la Institución. La respuesta de las autoridades de la Caja en ese momento, fue la esperada. Arias López fue víctima de una persecución feroz. Su computadora fue revisada por las autoridades de la Caja  su voz callada y sus derechos constitucionales pisoteados.

No parece lógico hacer esto, a un funcionario que estaba buscando el beneficio de la Institución y que anunciaba con tiempo para resolverla, la crisis que hoy enfrentamos. Pero, en Costa Rica, todo lo que tiene que ver con corrupción es lógico.

Desde hace varios años, la mafia de la medicina privada ha buscado despedazar la Caja Costarricense de Seguro Social, para que su nicho de mercado sea cada vez más grande.

Vemos como las clínicas privadas son hoy hospitales de dimensiones monumentales para nuestro país y como proliferan los consultorios privados, muchas veces atendidos por los médicos de la misma Caja, alrededor de los hospitales. Por tanto, a lo que nos enfrentamos hoy es a una conjura para terminar con la Caja, o al menos para quitarle la clase que la mantiene.

La respuesta del gobierno, surge de una voz de alerta supuestamente dada por la Auditoría Interna ante lo que uno se pregunta. Desde hace cuántos años el señor Hernández Castañeda ocupa el puesto de Auditor Interno de la Caja?. Entonces, en los años anteriores o bien guardó silencio o sus denuncias no fueron oídas. Si esas denuncias no fueron atendidas por la Junta Directiva de la Caja, entonces el señor Hernández Castañeda, debió de haber acudido a la Contraloría
General de la República y no guardar silencio hasta que fuera tarde. Si no las hizo a tiempo, debería tener la decencia de renunciar.

La respuesta del Gobierno ante la crisis ha sido la esperada. Primeramente la Junta Directiva de la Caja nombró una comisión, que como no fue del agrado de la Presidenta de la República, por lo cual fue disuelta. Se llamó a expertos de la Oficina Panamericana de la Salud, para que dijeran lo que todos sabíamos y lo más grave,  como dice Arias López, para hacer creer que la crisis viene de dos años para acá y tapar a los corruptos que han destruido la Caja. Ahora se ha nombrado otra Comisión, seguramente que si es del gusto de la Presidencia de la República, para que estudie las medidas a tomar para combatir los disparadores del gasto.

Es cierto que en el gobierno del presidente Arias, los gastos de la Caja se dispararon de manera astronómica, lo que le costó el puesto de Presidente Ejecutivo del ICE, al entonces Presidente de la Caja Eduardo Doryan Garrón, pero dejar las cosas ahí, y no ir más atrás es tender un manto de olvido sobre los corruptos que comenzaron a destruir la Caja, por medio de una privatización solapada.

Primeramente se firma en 1998 un convenio con el Ministerio de Salud, por medio del cual, la Caja Costarricense de Seguro Social, absorbe a gran parte de los funcionarios de este Ministerio y comienza a pagarles el sueldo, con la promesa del gobierno de reintegrarle esas sumas a la Caja. Esta es una de las primeras irregularidades. Si el gobierno de ese entonces quería desmantelar al Ministerio de Salud, por qué no despidió a los empleados, pagó sus liquidaciones laborales y, si la Caja los necesitaba los contrató como empleados nuevos? Por qué las altas autoridades de la Caja aceptaron un trato, a toda costa inconveniente para la Institución? Los que esos hicieron deben dar cuenta a los asegurados de este desafuero.

Luego viene la contratación de servicios al sector privado. La Caja deja de invertir en equipo y remite a los pacientes a clínicas privadas que adquieren el equipo y lo pagan con el dinero que les pagaba la Caja, por la remisión de los pacientes. En este momento, estos hospitales y clínicas privadas tienen el equipo y la Caja debe de comprarlo o seguir con estos contratos leoninos. Quienes firmaron estos contratos deben de dar cuenta de su actuación  a todos los asegurados.

Otro de los factores que ha esgrimido el gobierno para no pagar a la Caja, es que dice que hay diferencias abismales entre los saldos de las Cuentas por Cobrar al Gobierno que tiene la Caja y las que tiene el propio gobierno. Hasta donde tenemos entendido, durante más de veinte años, la Caja ha auditado sus estados financieros , por firmas externas. Qué han dicho estas firmas externas de esas diferencias? Las han señalado y la Caja no ha hecho nada por conciliarlas o simplemente han callado por ineptitud o para quedar bien con quienes los contratan. Tanto el Departamento Financiero de la Caja, como estas firmas contables, deben también una explicación a los asegurados.

Finalmente, doña Laura Chinchilla ha tomado en el problema de la Caja una posición que deja mucho que desear. No es firmeza decir un día que no se trata de buscar culpables y dos días después indicar lo contrario. No es honesto, tomarnos a los asegurados como rehenes, cuando dice que el pago de las deudas del Estado con la Caja, están sujetas a la aprobación del plan fiscal.  Doña Laura, usted no conoce las necesidades del pueblo, usted no sabe lo que es sentirse enfermo y necesitar una intervención quirúrgica o un simple examen médico y tener que esperar dos años para ser atendido, o tener que recurrir a un préstamo usurario, para pagar a la medicina privada. Cuando su esposo se accidentó, usted no tuvo problema en llevarlo al Hospital Cima, donde no tuvo que hacer fila para que lo atendieran.

Los asegurados que cada quincena vemos rebajado nuestro salario con las cuotas obreras de la Caja, no estamos pidiendo favores. Estamos pidiendo que se nos brinde un servicio que hemos pagado durante muchos años. No estamos dispuestos a subvencionar el seguro de los indigentes, de los privados de libertad y de los extranjeros, con nuestros fondos. Para eso está el Estado y si éste no cumple, no es problema nuestro.

Tampoco estamos dispuestos a un aumento de cuotas, hasta tanto la Caja no se ordene y los culpables de su debacle sean llevados a los tribunales a recibir penas de verdad. No castigos simbólicos como los del fraude CAJA- FISCHEL.

Recuerde doña Laura. EN LA CAJA NO FALTA RECURSOS ECONOMICOS, EN LA CAJA SOBRAN SERVILES, INEPTOS Y LADRONES.

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