EL SUCIO NEGOCIO DE INDUSTRIAS INFINITO

“Lo que hace falta es empacar mucha moneda, vender el alma y rifar el corazón, tirar la poca decencia que te queda, plata, mucha plata y plata otra vez.” (Discépolo)

Escribe don Leopoldo Barrionuevo, argentino de nacimiento pero que convive con nosotros hace casi medio siglo, sobre el cambio que ha sufrido, Costa Rica, la llamada Suiza Centroamericana y como se ha ido desbarrancando en el abismo de la ambición del capitalismo más salvaje.

Este artículo publicado por don Leopoldo,  en el Diario La República, no puede ser más cierto y cobra especial relevancia, con el caso de Industrias Infinito, cuando se armó un tremendo escándalo a nivel de Poder Judicial, por haberse filtrado el borrador de fallo de la sentencia del juicio que mantiene un grupo de ambientalistas contra la minería a cielo abierto.

Pero el caso no es aislado y la corrupción, el amor al dinero sobre todas las cosas, ha venido corrompiendo a cada uno de los poderes de la República, de una manera tan grave, que en este momento ya no creemos en ellos. Todo esto ha sido orquestado por el mismo grupo de interés económico, que parece ser omnipresente en la economía, en los poderes de la República, en el Tribunal Supremo de Elecciones, en el periódico que usted lee, en algunos proyectos turísticos  y en la cerveza que se toma.

Este nefasto grupo necesitaba  primeramente asegurarse el poder, de una forma que el Presidente de la República impulsara sus planes. Para ello acudieron a la megalomanía de Oscar Arias Sánchez. Pero, la reforma a la constitución gestada en el gobierno de Trejos Fernández, que impedía la reelección presidencial, era un obstáculo a sus planes, por lo que presentaron su caso ante la Sala Constitucional. El asunto les falló, porque según dice en uno de sus libros don Guido Sáenz, al final de cuentas uno de los magistrados les falló con su voto. Don Guido después se retractó de lo escrito, alegando que todo se había tratado de un recurso literario, pero ya la verdad había salido a la luz pública y con el perdón de don Guido, el cuento de la licencia literaria no nos lo creemos.

Posteriormente, aprovechando que había habido un relevo de magistrados en la Sala Constitucional, se presentó otro recurso el cual esta vez, para desgracia del país y oprobio del Poder Judicial esta vez si tuvo éxito.

En unas elecciones ampliamente cuestionadas, Arias le ganó el pulso final por un porcentaje mínimo a Ottón Solís, pero  para todo lo que seguía  el gobierno liberacionista contaba con la ayuda del Partido Unidad Social Cristiana, o lo que quedaba de él, el Movimiento Libertario y el diputado “cristiano”, los cuales siempre han sido un felpudo en los planes del gobierno.

Luego vino el  referendo por el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, por medio del cual se entregó la telefonía y los seguros a la empresa privada, sueño del grupo económico que ha desprestigiado el país. Se puede decir que la sede de la campaña del grupo a favor del TLC fue la embajada de los Estados Unidos, la intervención en los asuntos internos del embajador de entonces fue descarada, mancillando totalmente la soberanía del país. Ante la denuncia hecha al Tribunal Supremo de Elecciones, su presidente, fiel émulo de Pilatos, se lavó las manos y le pasó el caso al Ministerio de Relaciones Exteriores, el cual, como era de esperarse, también se lavó las manos. Los próceres Mora y Cañas deben haberse revuelto en sus tumbas.

Luego viene el caso de Industrias Infinito. Costa Rica que se presenta en otros países como un país ecológico, declaró este proyecto de minería a cielo abierto, como de Interés Público, por medio de Oscar Arias Sánchez. De inmediato se ve el contubernio existente entre el gobierno y esta empresa canadiense. Apenas el decreto sale publicado, los tractores y otra maquinaria de la empresa, se dedican a destruir el bosque para la construcción de la mina. Resulta altamente sospechoso, la perfecta sincronización decreto y la acción de la empresa, lo que demuestra la total sumisión  del gobierno ante la transnacional canadiense.

Pero los ambientalistas no se quedaron de brazos cruzados. De inmediato comenzaron las protestas, las cuales eran sistemáticamente desacreditadas por el periódico propiedad de don Popo y otros medios periodísticos costarricenses. También la empresa Industrias Infinito comenzó una agresiva campaña publicitaria, por varios medios, hasta pantallas en los buses, donde hacía ver que sólo bendiciones y ventajas traería al país.

Los ambientalistas también recurrieron a los tribunales y en un fallo sin precedentes, el Tribunal Contencioso Administrativo, después de más de dos meses de debate, echó abajo el proyecto considerando la forma irregular en que se había tramitado.

Lógicamente el fallo fue impugnado por los afectados ante la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia ya que tenían todo el derecho de hacerlo. Lo que resulta inconcebible es que el borrador del fallo, de acuerdo con lo informado por el periódico digital El País, haya sido entregado al abogado constitucionalista  y asesor de Oscar Arias Sánchez, Rubén Hernández Valle, quien  tiene un Poder Especial de Industrias Infinito. También el abogado William Méndez Garita, ex vocero de esta firma transnacional, manifestó que fue testigo de una reunión donde el magistrado suplente MOISES FACHLER, entregó un sobre con tres copias, del borrador del fallo. FACHLER ha sido Tesorero del Partido Liberación Nacional y uno de los representantes del poder económico judío en Costa Rica.

Casi de inmediato fuerzas misteriosas trataron de embarrar al magistrado Román Solís, indicando que fue él quien lo sustrajo, pero para dárselo a los ambientalistas. El magistrado Solís Zelaya, se ha defendido de esta afirmación, la cual ha calificado como bastarda.

En este momento FACHLER se encuentra imputado ante la Fiscalía por la sustracción del borrador de la sentencia y la empresa Industrias Infinito sigue amenazando al país con demandarlo ante Tribunales Internacionales, lo cual no debe inmutarnos porque ya MILLICOM, lo hizo, ya que en su primer gobierno Oscar Arias Sánchez, le había entregado en forma ilegal, la telefonía celular.

Consideramos que esta es la última oportunidad que tiene la Corte Suprema de Justicia de salvar su credibilidad. Si no se investiga a fondo y se castiga en forma ejemplarizante al Magistrado o Letrado que sustrajo ese documento, se hundirá en el más completo desprestigio y ya estaremos seguros que en Costa Rica, la justicia no solamente es ciega sino también una ramera de la peor calaña.

Lo que más cólera causa, es que todo el desprestigio de los Supremos Poderes en Costa Rica, se ha debido a la desmesurada ambición de un grupo de millonarios, cuya ansia insaciable de dinero, los ha llevado a prostituir todo el Estado democrático que cada cuatro años ellos dicen defender y la mentira de país ecológico que se vende para que los ingenuos turistas vengan al país.

Para más información sobre este negociado inmoral, recomendamos visitar este enlance

http://www.aler.org/produccioninformativa/index.php/csv/3847-costa-rica-el-turbio-negocio-de-industrias-infinito-s-a-va-quedando-al-descubierto

 

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