COMO SE ROBARON LA CAJA

En la comparecencia que tuvo ante la Asamblea Legislativa, Iván Guardia alto funcionario de la Caja Costarricense de Seguro Social, quien en este momento aspira al puesto de Gerente Financiero de esa institución quedó al descubierto, una de las maniobras llevadas a cabo por los diferentes gobiernos, para desmantelar la Caja.

Quedó también claro que existió complacencia, para no llamarlo complicidad, de los altos funcionarios de la Caja para prestarse a estas maniobras.

En 1995, el entonces Presidente de la República, José María Figueres, decidió desmantelar todo el sistema preventivo de salud que mantenía el Ministerio de Salud, para dejar este como órgano rector. ( forma poética del gobierno para describir un cascarón vacío que solo gastos produce). Al tomar esa medida lo  lógico hubiera sido despedir a todos los funcionarios que ocupaban plazas en las Unidades Sanitarias  con cargo al presupuesto nacional y que la Caja se hiciera cargo de los costos de la salud preventiva, con los famosos EBAIS, a partir de ese momento.

Pero, en vez de proceder a esto, que era lo transparente y legal, se creó el plan maquiavélico de que los salarios y cargas sociales de estos empleados, los pagara la Caja Costarricense de Seguro Social y se registraran como una Cuenta por Cobrar al gobierno. De esta forma el gobierno no tenía que desembolsar las liquidaciones de esos empleados y sus salarios serían cubiertos de ahí en adelante por todos los asegurados.

Estas cuentas se fueron acumulando desde 1995 hasta la fecha y se calcula que por  solo este concepto el Gobierno debería a la Caja una suma aproximada de ochenta mil millones de colones, más otras partidas como el 0,25 que debe de proveer el Estado a la Seguridad Social, atención a extranjeros e indigentes y las propias cuotas patronales del estado, e incluso cuotas obreras que no ha trasladado, lo que por lo que un patrón común y corriente sería acusado del delito de retención indebida.

Según relató Guardia, al ser interpelado por José María Villalta, diputado del Partido Frente Amplio, y citado por el semanario Universidad “ Guardia se defendió relatando su participación en las negociaciones que se hicieron con el gobierno para saldar la deuda por el traspaso de la atención primaria, y donde se llegó a conciliar un total de cuarenta y ocho mil millones a pagar por el gobierno, sin embargo el departamento jurídico del Ministerio de Hacienda dijo que no había obligación legal de pagar y no se pagó”. Que fácil verdad?

Causa indignación oír estas declaraciones de un funcionario de la Caja. En primer lugar, los funcionarios y directivos de la Caja que se encontraban en 1995, cómo aceptaron hacerse cargo de gastos que no eran de la institución?

Y si lo hicieron cómo no se garantizaron de una forma segura de que el Estado pagaría?

Además uno se pregunta, qué gestiones ha hecho la dirigencia de la Caja en los estrados judiciales para recuperar esa deuda? Porque el criterio de la Asesoría Jurídica del Ministerio de Hacienda, no puede tomarse en cuenta para no cobrar la deuda por ser juez y parte en el asunto. Eso es como si un  banco preguntara al abogado de uno de sus deudores, si éste debiera pagar su deuda. La respuesta sería obvia.

Por más que Guardia trate de sacudirse de su responsabilidad si la tiene. Porque lo que se hizo de 1995 hasta aquí, fue disfrazar un gasto, registrando las planillas de estos centros de atención primaria como una cuenta por cobrar al gobierno a sabiendas de que no se pagaría. Además,  hasta donde tenemos entendido, esta cuenta por cobrar sigue apareciendo en los estados financieros de la Caja. Por tanto, se podría uno preguntar, hasta donde las cifras con que se están tomando decisiones sobre el futuro de la Caja son fiables?

Por tanto, podemos concluir que la crisis de la Caja no es de ahora. Se fue gestando a través de los años y son muchos los responsables. Mientras la institución se hacía cargo de gastos que no eran suyos, por falta de fondos, no se compraba equipo y se enviaba a los asegurados a ser atendidos en centros privados, pagando sumas astronómicas, que sirvieron para convertir estos centros en grandes clínicas privadas.

Y todo esto ha sido culpa de los directivos, presidentes ejecutivos y gerentes que han ocupado estos puestos en las últimas décadas, que con su cobardía y complicidad han contribuido a este descalabro. A ellos podríamos hacerles la misma pregunta que le hizo el diputado Villalta a Iván Guardia.

Como funcionarios de la Caja sirvieron los intereses de la Institución o los intereses del Poder Ejecutivo?

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