Padre Ronal Vargas, renuncia a tìtulo en Universidad de Salamanca

Transcribimos a continuación la carta enviada por el Padre Ronal Vargas a la Universidad de Salamanca en la cual renuncia a la maestría obtenida con mucho esfuerzo en ese centro educativo, como protesta por el doctorado honoris causa que se va a entregar en esa Universidad al presidente Oscar Arias Sánchez, como resultado de las gestiones de su primo, el perseguidor y chupa medias, diputado Fernando Sánchez. Aprovecha la ocasión el padre Vargas para protestar por el estado de injusticia en que ha sumido a Costa Rica, el régimen de dictadura en democracia de los Arias.

Liberia, Guanacaste, Costa Rica, 24 de noviembre de 2009

 Sr. Manuel Alcántara Sáez Vicerrector de Relaciones Internacionales y Cooperación UNIVERSIDAD DE SALAMANCA ESPAÑA

Espero no atrasarlo en sus importantes tareas universitarias. Permítame con libertad y rapidez expresarle solamente tres puntitos: 1. MI SENCILLA PRESENTACIÓN: Aunque mi nombre es Ronal Vargas Araya y me encanta que me llamen por mi nombre, muchas personas sólo me dicen “padre”, por el hecho de seguir siendo, por casi 16 años, sacerdote de la iglesia Católica, eso si, con prioridad y la consciencia cierta de estar ante todo al servicio del Reino de verdad, justicia y paz que predicó Jesús, el Magister de Galilea. Nací e hice mis estudios de primaria y secundaria en Costa Rica y mis estudios universitarios en Guatemala. Al regresar nuevamente a mi patria pude convalidar un profesorado en la enseñanza de la Filosofía en la UCR y concluir la licenciatura en Administración Educativa de la UNED, lo que me permitió dedicarme por algún tiempo a la docencia. Con orgullo recién concluí mi Maestría en Doctrina Social de la Iglesia en la prestigiosa Universidad de Salamanca. El doctor Don Felipe Ruiz Alonso, actual Secretario General Académico de la Universidad Pontificia de Salamanca en el Campus de Madrid, me comunicó el 22 de enero de este año 2009 que en el trabajo final del Máster obtuve la calificación de “Notable”. Concluí estos estudios superiores en la sede de Honduras, una nueva experiencia a distancia de la Universidad, con un selecto grupo de compañeras y compañeros de todos los países de Centro América, recibiendo las clases de varios eminentes catedráticos de Salamanca. Y si más no me equivoco, hasta hoy he sido el único de mi grupo en aprobar el trabajo final.

 2. MI HONDA PREOCUPACIÓN: Con mucha decepción y profunda consternación, he estado leyendo durante los recientes meses de octubre y noviembre sobre el inmerecido galardón del doctorado “Honoris Causa” que la prestigiosa universidad de la cual soy egresado, y hoy por usted representada, piensa dar en estos días a Don Oscar Arias Sánchez, ciudadano presidente en ejercicio del Poder Ejecutivo, controlador del Poder Legislativo, sombra oscura del Poder Judicial y del Tribunal Supremo de Elecciones. En Costa Rica tenemos otra perspectiva de su Gobierno y no pocas encuestas lo han considerado como uno de los peores presidentes de América Latina,[1] pues es común escucharlo ridiculizar nuestras instituciones públicas, burlarse de la Constitución Política y de representantes de la religión mayoritaria del país y hasta dar declaraciones vergonzosas contra una niña guanacasteca que declamó una valiente poesía en su presencia o contra un colegial de Chacarita al que le profetizó sin más un futuro de fracasado. Como sacerdote y egresado de la Universidad Pontificia de Salamanca, me siento sorprendido y avergonzado de este reconocimiento que algunas pocas figuras notables y grotescas de nuestra política nacional han gestionado ante la universidad, particularmente el diputado y familiar cercano del presidente, Don Fernando Sánchez, cuyo mayor “logro” político es ser el coautor del decálogo más antidemocrático que haya conocido la historia reciente de mi país, conocido entre nosotros como “el memorándum del miedo”. Levantando más el enfermizo EGO del presidente Arias la Universidad de Salamanca no honra a Costa Rica, sino a los últimos vestigios neoliberales que en ella gobiernan.Si quieren reconocer nuestra tradición democrática y pacifista hay miles de personajes más representativos y menos corrompidos con los que sí nos sentiríamos identificados. Son muchos los motivos apuntados por miles de ciudadanos honestos de mi país, encabezados por mi buena amiga la ex defensora de los Habitantes Lisbeth Quesada; yo también considero desmerecido este reconocimiento, entre otros, por los siguientes: • Nunca como antes la institucionalidad de este país ha estado tan despreciada ni la democracia participativa tan controlada, fiscalizada y perseguida como en este Gobierno de Arias. Tal como el mismo presidente lo aseguró, vivimos su original concepción de una “democracia en tiranía”… “Desde la derecha hasta la izquierda racionales, se debe entender que los problemas de la democracia no se arreglan con autoritarismos, ni con la demagogia de más democracia, como dice haber querido don Óscar”.[2] Premiándolo, no se premia a Costa Rica, más bien se nos da una bofetada a los que seguimos creyendo en la democracia participativa y con transparencia, algo extraño en su gestión. • El hoy presidente Arias con artimañas violentó la Constitución Política para ser reelecto en el cargo, utilizando sus influencias con magistrados que habían sido funcionarios de su primer gobierno. Don Oscar “añora para acá ese despotismo arbitrario, sin la molestia del Legislativo, la Sala IV, ni la oposición. Es decir, donde su ilustrada voluntad sea inapelable. Aunque lo disimule, está rechazando la democracia representativa y los contrapesos y quiere una delegativa donde tenga todo el poder para hacer lo que desea”.[3] • En mi tierra guanacasteca, la región del territorio nacional donde más sufrimos la crisis hídrica, el presidente Arias por medio de varios funcionarios públicos sigue violentando nuestra legislación para favorecer a empresarios privados que financiaron su campaña política, tratando de cederles sin más el agua potable del valiente pueblo de Sardinal que todavía no se deja vencer. “Su gobierno, como muchos anteriores, no cesa de reducir la esfera de lo público y de apropiarse de lo que es de todos: los ríos para generar electricidad, el ICE para beneficiar a las telefónicas privadas, los acuíferos para beneficiar a urbanizadores y hoteleros, etc. etc.”.[4] • En este mismo Guanacaste, donde el actual presidente es uno de los mayores latifundistas, logró apropiarse de forma irregular de varias hectáreas de tierra junto al mar, en Colonia Gil Tablada Corea de La Cruz, y aunque la Contraloría General de la República y el Tribunal de Justicia de Liberia demostraron a saciedad lo irregular de su adquisición, y como utilizó a funcionarios públicos para apropiarse de parcelas destinadas a campesinos sin tierra, no ha tenido la vergüenza ética para devolver al Estado estas tierras mal habidas. • Su plan “paz para la naturaleza” es una constante amenaza para “descansar en paz” lo que queda de ambiente y ecología, promoviendo privatizar los parques nacionales y desmejorar nuestra legislación ambiental y declarando de interés público el reinicio de la nefasta minería metálica a cielo abierto… “La doble moral o doble discurso del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en materia ambiental, principalmente en su Iniciativa Paz con la Naturaleza, fue denunciado por la revista estadounidense Time, en un reportaje publicado en su edición del fin de semana anterior”.[5]

3. MI HUMILDE PETICIÓN: No sé cual de todos los atestados anteriores del señor presidente sea el que llenó los requisitos para recibir tan significativa distinción de la Universidad de Salamanca, pero espero reconsideren todavía su polémica decisión. Aunque incurrí en muchos gastos económicos, problemas laborales y un gran desgaste físico y emocional por tantos viajes que debí hacer entre los años 2006 y 2007 a la hermana república de Honduras para concluir con titánicos esfuerzos la Maestría felizmente alcanzada, con todo dolor y sacrificio que mi petición significa, pero empujado por mis convicciones éticas y políticas, solicito respetuosa pero enérgicamente, si la Universidad insiste en darle el doctorado “Honoris Causa” a don Oscar Arias, que se borre de las Actas y Archivos universitarios cualquier vestigio de mi nombre, de mis estudios y de la Maestría recién concluida. Con toda consideración, y esperando recapaciten esta trascendental decisión:

 Ronal Vargas Araya, cédula 2-424-362

Director de CARITAS, Pastoral Social, Diócesis de Tilarán Costa Rica

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