COSTARRICENSE, ANTES DE PAGAR IMPUESTOS, MEDITE.

El próximo 15 de diciembre, según lo  ha anunciado la Dirección de Tributación, vence el período para pagar  el impuesto sobre la renta , tanto para personas físicas con actividades lucrativas como para personas jurídicas.

Si usted quiere pagarlos está en todo el derecho de hacerlos, pero antes le sugerimos que medite un poco en que se gastan esos impuestos que usted va a ir a depositar en esas insaciables cajas recaudadoras.

Desde el gobierno de don Luis Alberto Monge (1982-1986) se inició la famosa reforma del Estado, promoviéndose con fondos del BID, las movilizaciones laborales del Estado.  Debemos aclarar que no apoyamos la idea de echar los empleados públicos a la calle, pero si desde ese momento se hubieran tomado medidas atinadas, hoy tendríamos un estado eficiente y menos oneroso. La incapacidad del Estado no es culpa de sus empleados sino de quienes los dirigen.

Tristemente, el modelo que se siguió después de varias movilizaciones laborales, fue la creación de órganos de desconcentración máxima, ornitorrincos jurídicos que han sido definidos por don Rodolfo Piza, como una alcahuetería para crear nuevas instituciones.

De estos adefesios se han creado cerca de noventa a  partir del gobierno de Monge. La ventaja para los políticos es que, han servido para nombrar a amigotes como Directores Ejecutivos y miembros de sus juntas directivas. Estos a su vez se traen consigo unos nuevos parásitos para ocupar puestos administrativos. Para muestra un botón. En comparecencia ante la Asamblea Legislativa, el  Fiscal General de la República clasificó al Instituto Costarricense sobre Drogas como totalmente inservible, y que si se cerraba lo único que pasaría sería el ahorro de mil millones de colones que cuesta anualmente. Sin embargo, ni se ha arreglado ni se ha cerrado y suponemos, que por la ley de la inercia continuará abierto eternamente.

Otro efecto colateral de la creación de estos organoides ha sido dejar los Ministerios como cascarones vacíos e inservibles, pero casi  con los mismos empleados que tenía n antes de iniciarse la creación de estos órganos inservibles. Veamos el Ministerio de Transportes. Como ha recordado muchas veces don Alberto Cañas, antes el Ministerio de Obras Públicas (como se llamaba en esos tiempos) construía. Hoy no sabemos que hace subdividido en entidades como el Consejo de Transporte Público, el Consejo de Seguridad Vial, la Dirección de Concesiones el Instituto Costarricense de Puertos y otros. Ahora la tendencia es que todo se concesiona, pero  tan mal concesionado que estamos siendo estafados por una empresa española de revisión técnica y tenemos un aeropuerto internacional sin terminar, por problemas con el concesionario.

El caso más patético es el de los ferrocarriles. Fue cerrado por el Gobierno de Figures Olsen  pero mantuvo su estructura administrativa la cual costó siete mil millones durante diez años. El empeño de uno de los pocos funcionarios buenos del gobierno pasado, puso a funcionar el Ferrocarril a partir de pedazos de locomotora, carros y vías. Ahora lo sacaron a concesión, la cual aparentemente fracasó. Nos preguntamos. Para que entonces tenemos un Ministerio de Transportes, si no somos capaces ni de construir un ferrocarril decente que comunique las principales  ciudades del Gran Área Metropolitana.

Sigamos con los ejemplos. La planilla de la Asamblea Legislativa es de más de mil personas además de los asesores que tiene cada uno de los cincuenta y siete diputados. No les parece que es una burocracia insoportable?

Veamos ahora un ejemplo de austeridad fiscal. El presidente actual, quien a la vez es uno de los hombres más acaudalados de Costa Rica, aumentó su salario en un 42% demostrando que no llegó de nuevo a la Presidencia a servir sino a servirse del país, sin pudor y en abundancia.

No se han quedado atrás los ex presidentes. Don José María Figueres, quien se ve beneficiado no solo en lo personal por su pensión de ex presidente, sino que su señora madre goza  de pensión como viuda de un presidente o como ex diputada, se olvidó de declarar y de pagar impuesto sobre los honorarios profesionales  ( no sobornos como han dicho algunos mal pensados), de los casi cien mil dólares recibidos de ALCATEL. Cuando el escándalo se destapó, el desmemoriado ex presidente por medio de su hermano, pagó los impuestos que debía, más los recargos y multas correspondientes. No negamos que este acto de civismo del ex presidente fugitivo nos  conmovió.

Finalmente, para que se inspire más a pagar impuestos, pregunte cuánto han pagado los principales industriales de la caña en Costa Rica, por las sumas exorbitantes que han ganado con el trabajo esclavo de los nicaragüenses,

 Si después de estos pocos ejemplos usted quiere pagar impuestos  tiene toda la libertad de hacerlo. El insaciable fisco se lo agradecerá. Perdone si no le decimos que cumplirá con una obligación cívica porque no creemos que ayudar a mantener a una burocracia insaciable, corrupta e inservible sea en realidad un acto de este tipo.

Por nuestra parte, no nos vamos a ir en habladas. Consideramos que el dinero ganado con el esfuerzo de un hombre o una mujer honestos y no vendiendo lisonjas y pagando favores a los representantes de un estado corrupto es sagrado. Es casi como su sangre. Por eso no estamos dispuestos a que ni una gota de nuestra sangre sirva para mantener a funcionarios corruptos, a vendedores de la patria y a opresores. NO VAMOS A PAGAR NI UN CENTIMO AL ESTADO.

En el momento en que todos los hombres libres dejemos de mantener con nuestros esfuerzos a quienes nos desangran, habrá nacido la verdadera libertad.

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UNA PREGUNTA AL FISCAL GENERAL DE LA REPÚBLICA

Se transcribe la intervención de la señora diputada   LESVIA VILLALOBOS SALAS en la Asamblea Legislativa el 12 de julio de 2006. La trascripción tiene dos objetivos:

Que en esta época que muchos costarricenses tienen que invertir gran parte de su aguinaldo en el pago de impuesto sobre la renta, mediten si vale la pena sacrificar nuestros ingresos en mantener un Estado que comete esta clase de atrocidades con los fondos destinados a la seguridad ciudadana, cuando en todo el  país la gente no cuenta con seguridad alguna  porque  se alega falta de recursos económicos.

La segunda, para solicitarle a los señores diputadas y diputados que le pregunten al flamante candidato a la Sala Tercera señor FRANCISCO DALL”ANESSE, en que estado se encuentra la investigación de estos casos.

Buenas tardes, señor Presidente; buenas tardes, compañeros diputados.

Con gran indignación, nos hemos enterado los costarricenses, a través de los reportajes de la prensa, de una serie de corruptelas en el Ministerio de Seguridad Pública, ocurridas en la Administración anterior, cuando fungía como Ministro el señor Rogelio Ramos Martínez.

            Primero, el faltante de armas en el Arsenal Nacional, setecientas plazas policiales ocupadas de manera ilegal por empleados administrativos, la compra de cuarenta y seis patrullas rumanas desechables, la supuesta construcción de varias delegaciones policiales en el país, las cuales son inexistentes, y por las que se desembolsaron millones de colones.

            Solo para la construcción de la Delegación de Juan Viñas se pagaron doce millones de colones y no existe.  Esto es inaudito y vergonzoso, y lo peor aún, posiblemente si continúan escarbando, encuentren más irregularidades.

            En el asunto de las plazas se da clara violación a la Ley para el equilibrio financiero, que establece en el artículo 58 que el personal nombrado para vigilancia y mantenimiento del orden público, desempeñará exclusivamente las funciones propias de su cargo, y establece que la Contraloría General de la República fiscalizará el exacto cumplimiento de esta norma.

            Entonces, la pregunta que me hago, y es la misma que harán muchos costarricenses: ¿Dónde estaba la Auditoría Interna del Ministerio de Seguridad Pública y la Contraloría General de la República?  ¿Acaso no sabían estos entes de esas irregularidades?  ¿O es que los informes de estos hechos estaban archivados?

            Por eso, con vehemencia, emplazo al señor Auditor Interno del Ministerio de Salubridad Pública para que dé explicaciones a los y las costarricenses sobre estos hechos tan lamentables.  A los funcionarios públicos se les paga para que cumplan con su trabajo eficientemente y nos tienen que rendir cuentas de lo actuado.

            Bueno, si no están cumpliendo con su deber, entonces que se vayan para su casa y esos salarios los utilizaremos para contratar más policías.  Por eso aprovecho para solicitarle a la señora contralora de la República, doña Rocío Aguilar, que realice una investigación sobre la inercia o incumplimiento de los deberes por parte de la Auditoría Interna del Ministerio de Seguridad, y que nos haga llegar un informe sobre el asunto.

            Todos los costarricenses nos merecemos respeto, debemos saber en qué y cómo se gastan nuestros limitados recursos económicos.  Los funcionarios públicos tienen la obligación de rendir cuentas.

            Causa desazón y gran molestia saber que la situación económica de este país en la Administración Pacheco no fue tan boyante como nos la pintaron, pues aumentó la pobreza y encima, descaradamente, se quería aprobar más impuestos, cuando solo en uno de estos desafortunados negocios por parte…, por darle un calificativo benigno, se tiraron por la borda seiscientos cincuenta y un mil dólares, aproximadamente trescientos treinta y cinco millones de colones por la compra de unos vehículos, de marca desconocida en Costa Rica y de dudosa calidad, que luego vinieron a ser patrullas desechables.

  Señoras y señores, esto no puede quedar impune.  Los responsables de este desaguisado deben ser llamados ante la justicia para que respondan por sus actos.