COMO SE ROBARON LA CAJA

En la comparecencia que tuvo ante la Asamblea Legislativa, Iván Guardia alto funcionario de la Caja Costarricense de Seguro Social, quien en este momento aspira al puesto de Gerente Financiero de esa institución quedó al descubierto, una de las maniobras llevadas a cabo por los diferentes gobiernos, para desmantelar la Caja.

Quedó también claro que existió complacencia, para no llamarlo complicidad, de los altos funcionarios de la Caja para prestarse a estas maniobras.

En 1995, el entonces Presidente de la República, José María Figueres, decidió desmantelar todo el sistema preventivo de salud que mantenía el Ministerio de Salud, para dejar este como órgano rector. ( forma poética del gobierno para describir un cascarón vacío que solo gastos produce). Al tomar esa medida lo  lógico hubiera sido despedir a todos los funcionarios que ocupaban plazas en las Unidades Sanitarias  con cargo al presupuesto nacional y que la Caja se hiciera cargo de los costos de la salud preventiva, con los famosos EBAIS, a partir de ese momento.

Pero, en vez de proceder a esto, que era lo transparente y legal, se creó el plan maquiavélico de que los salarios y cargas sociales de estos empleados, los pagara la Caja Costarricense de Seguro Social y se registraran como una Cuenta por Cobrar al gobierno. De esta forma el gobierno no tenía que desembolsar las liquidaciones de esos empleados y sus salarios serían cubiertos de ahí en adelante por todos los asegurados.

Estas cuentas se fueron acumulando desde 1995 hasta la fecha y se calcula que por  solo este concepto el Gobierno debería a la Caja una suma aproximada de ochenta mil millones de colones, más otras partidas como el 0,25 que debe de proveer el Estado a la Seguridad Social, atención a extranjeros e indigentes y las propias cuotas patronales del estado, e incluso cuotas obreras que no ha trasladado, lo que por lo que un patrón común y corriente sería acusado del delito de retención indebida.

Según relató Guardia, al ser interpelado por José María Villalta, diputado del Partido Frente Amplio, y citado por el semanario Universidad “ Guardia se defendió relatando su participación en las negociaciones que se hicieron con el gobierno para saldar la deuda por el traspaso de la atención primaria, y donde se llegó a conciliar un total de cuarenta y ocho mil millones a pagar por el gobierno, sin embargo el departamento jurídico del Ministerio de Hacienda dijo que no había obligación legal de pagar y no se pagó”. Que fácil verdad?

Causa indignación oír estas declaraciones de un funcionario de la Caja. En primer lugar, los funcionarios y directivos de la Caja que se encontraban en 1995, cómo aceptaron hacerse cargo de gastos que no eran de la institución?

Y si lo hicieron cómo no se garantizaron de una forma segura de que el Estado pagaría?

Además uno se pregunta, qué gestiones ha hecho la dirigencia de la Caja en los estrados judiciales para recuperar esa deuda? Porque el criterio de la Asesoría Jurídica del Ministerio de Hacienda, no puede tomarse en cuenta para no cobrar la deuda por ser juez y parte en el asunto. Eso es como si un  banco preguntara al abogado de uno de sus deudores, si éste debiera pagar su deuda. La respuesta sería obvia.

Por más que Guardia trate de sacudirse de su responsabilidad si la tiene. Porque lo que se hizo de 1995 hasta aquí, fue disfrazar un gasto, registrando las planillas de estos centros de atención primaria como una cuenta por cobrar al gobierno a sabiendas de que no se pagaría. Además,  hasta donde tenemos entendido, esta cuenta por cobrar sigue apareciendo en los estados financieros de la Caja. Por tanto, se podría uno preguntar, hasta donde las cifras con que se están tomando decisiones sobre el futuro de la Caja son fiables?

Por tanto, podemos concluir que la crisis de la Caja no es de ahora. Se fue gestando a través de los años y son muchos los responsables. Mientras la institución se hacía cargo de gastos que no eran suyos, por falta de fondos, no se compraba equipo y se enviaba a los asegurados a ser atendidos en centros privados, pagando sumas astronómicas, que sirvieron para convertir estos centros en grandes clínicas privadas.

Y todo esto ha sido culpa de los directivos, presidentes ejecutivos y gerentes que han ocupado estos puestos en las últimas décadas, que con su cobardía y complicidad han contribuido a este descalabro. A ellos podríamos hacerles la misma pregunta que le hizo el diputado Villalta a Iván Guardia.

Como funcionarios de la Caja sirvieron los intereses de la Institución o los intereses del Poder Ejecutivo?

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LAS DEUDAS IRRECUPERABLES DE LA CAJA

Esta semana quedó conformada la Comisión de la Asamblea Legislativa que investigará la situación de la Caja Costarricense de Seguro Social. A la vez, quedó nombrada la Comisión que por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social, ampliará el informe rendido por la Organización Mundial de la Salud. Esta vez esta última Comisión quedó integrada a gusto de la Casa Presidencial, o sea que no creemos que vaya a buscar culpables, sino soluciones de corto plazo para este grave problema.

Debido a la serie de limitaciones que tienen las Comisiones Legislativas, consideramos que ésta, a pesar de su integración, no servirá más que para ventilar un poco de la pestilencia que emana de esta institución y tal vez, para terminar de convencernos que la crisis que atraviesa en este momento la Caja, no surgió de un momento a otro. Con respecto a los culpables, somos todos nosotros. Para buscarlos, no tendríamos más que mirarnos en el espejo.

Todos nosotros hemos sido culpables de la forma poco acertada, por no decir indecente con que se ha manejado esta institución. Hemos visto esos casos y nos mantuvimos callados .Hemos recibido citas con especialistas a dos años plazo y solo una pequeña minoría ha recurrido a la Sala Constitucional para hacer valer sus derechos. Ahora los ineptos que manejan esta institución tratan de cobrar a la Sala, sus desaciertos financieros en su manejo o para decirlo más claro, sus actos corruptos que buscaban su destrucción. Por hoy vamos a analizar el papel que han jugado las sociedades anónimas en el saqueo a la Caja Costarricense de Seguro Social.

 La evasión de las sociedades fantasma:

 Uno de los aspectos por los que muchas de las deudas de la Caja son incobrables es precisamente porque se permitió la inscripción como patronos a sociedades fantasmas. Este artificio fue usado por empresas constructoras, universidades privadas y otros. El procedimiento es sencillo. Se compra a un notario una sociedad ya creada, con una junta directiva de testaferros se le dota de un domicilio legal y se contrata al personal. Esa empresa le vende los servicios profesionales a otra, por ejemplo, en la lista de empresas que tenemos en nuestro poder, aparece Administradora Docente del Cerro S.A., la cual durante muchos años le vendió los servicios de personal administrativo y docente a una universidad privada. Esta empresa no tiene activos y la universidad privada, verdadera evasora de la Caja, saldrá libre de cualquier cargo que se haga contra ella. La forma de combatir esta evasión es muy sencilla. Reformar la Ley de la Caja, en el sentido de que cuando una sociedad contrata los servicios profesionales de otra, debe velar porque los empleados se encuentren en planilla. Caso contrario, será corresponsable de los perjuicios causados a la Seguridad Social. Las solución es fácil, pero dudamos que se haga porque los intereses involucrados son muchos.

Las sociedades en Quiebra:

 Varias de las sociedades que aparecen en la lista de morosos son sociedades que hace varios años se declararon en quiebra. Sería interesantes averiguar si los funcionarios de la Caja, responsables del cobro a estas instituciones, hicieron alguna gestión para recuperar las deudas que estas tenían con la Caja. Si lo hicieron y no se recuperó nada, estas deudas deben ser liquidadas de inmediato, porque tenerlas registradas y lo más grave, seguir registrando intereses y multas sobre sumas irrecuperables, podría constituir una manejo ilícito de información financiera, para esconder el verdadero estado de la entidad. Ahora, si los funcionarios de la Caja no hicieron absolutamente nada, y no se presentaron a la quiebra a reclamar los intereses de la Caja, son responsables de incumplimiento deberes y deben responder de sus actos ante los Tribunales de Justicia. También si se determina que los ciento ochenta y cinco mil millones de colones que aparecen como cuentas por cobrar, contienen registros de operaciones irrecuperables y son obra de la contabilidad creativa, la División Financiera deberá de dar cuenta de estos actos.

 Las sociedades de políticos y familiares:

Hace pocos meses se determinó la falta de interés de la Caja Costarricense de Seguro Social en cerrar las empresas propiedad del político social cristiano, Ramón Aguilar Facio. Fue por las gestiones de un ciudadano particular que los funcionarios de esta institución se vieron casi que obligados a proceder al cierre de Funeraria Montesacro y Funeraria Polini, También entre la lista de empresas morosas aparece una de la cual es accionista un hermano del político Marco Vinicio Ruiz. Hoy nos han informado que, según se rumora, la nueva Ministra de Salud también es patrona morosa. Sería interesante que alguien hurgara esta lista y diera a conocer al país, los nombres de los políticos que, escudados detrás de la fachada de una sociedad anónima han procedido a defraudar a la Caja Costarricense de Seguro Social. Repetimos, la culpa es de todos nosotros, debemos seguir denunciando, para que este icberg de corrupción, del que apenas conocemos una pequeña parte quede por fin al descubierto.

LA DIGNA ACTITUD DE MARIA LUISA AVILA

Cita don Álvaro Madrigal, en su columna De Cal y Arena, publicada en el Diario La República, una conversación sostenida entre don José Figueres Ferrer y varias figuras reaccionarias de Costa Rica. La conversación se lleva a cabo poco después de los hechos bélicos de 1948. Dijo Figueres

 

Aún con el eco de los últimos disparos flotando en el aire, llegaron a visitarme representantes del periódico La Nación, es decir de los intereses conservadores y reaccionarios del país, don Ricardo Castro Beeche, Lic. Francisco Jiménez, don Fernando Lara Bustamante y don Sergio Carballo, que ya partieron de este mundo. Llegaban a saludar al soldado victorioso. Entonces, envuelta en frases equívocas y sibilinas, me hicieron una propuesta que en el fondo era muy simple, que se eliminaran las Garantías Sociales, el Código de Trabajo y el Seguro Social. Llegaron a decirme, sin ambages, que en nuestra propaganda de guerra hubiéramos estado mintiendo en cuanto al mantenimiento de las llamadas conquistas sociales, pero que ahora, ganada la guerra, deberíamos tener en cuenta que la guerra se había hecho para eliminar todas esas leyes sociales. Las fuerzas que ellos representaban, me darían todo el apoyo que podía suministrar el gran capital y la prensa, para que me quedara con la Presidencia de la República, desconociendo la elección de don Otilio Ulate. Con firmeza rechacé  como antipatrióticas las proposiciones que me  hacían, como si  fuera un politiquero dominado por la lascivia del poder.

Esta cita la hace don Álvaro, precisamente al inicio de un comentario sobre la situación que atraviesa la Caja Costarricense de Seguro Social y la consideramos muy oportuno. Porque la lucha por privar a los trabajadores de sus derechos, aún perdura, lo único que han cambiado son los métodos, ahora mas sofisticados  aunque no menos sucios.

En ese momento los representantes de la burguesía nacional trataron de convencer a Figueres de que terminara con las garantías sociales, para de esa forma abaratar los costos de producción, aunque fuera a costa de la salud de los ciudadanos. Pero, el revolucionario Figueres les resultó güero.

Hoy, bastantes años después sus sucesores quieren terminar con la seguridad social, no solamente porque esto significaría un abaratamiento de los costos de sus empresas, sino porque la salud se ha convertido en un negocio de unos cuantos. Por eso, los gobiernos neoliberales se han encargado de destruir la Caja, por medio de la evasión de las cargas sociales y el debilitamiento de sus estructuras, lamentablemente, en algunos casos, con la complicidad de sus propios empleados.

Afortunadamente, así como en 1948, Figueres se opuso a los intereses bastardos de los poderosos, ayer con su renuncia la Ministra de Salud María Luisa Ávila, demostró, que aunque son especie en vías de extinción, aún quedan funcionarios públicos que prefieren renunciar a sus puestos, antes que plegarse a medidas cuestionables, aunque provengan de la Presidencia de la República.

La idea de doña María Luisa de intervenir la Caja, consideramos que es la más acertada. Era efectuar una cirugía mayor a una enferma que a los setenta años de su fundación se encuentra carcomida por el cáncer de la corrupción y de la ineficiencia.

Sus problemas no son solamente financieros. El sistema de salud costarricense debe de ser reestructurado, para que brinde un servicio humano y oportuno. Programar intervenciones quirúrgicas a personas que necesitan atención inmediata para entre cinco años, no creemos que sea un problema financiero.

El que la Ministra Ávila no se haya plegado a tapar los graves problemas sanitarios de los quirófanos del Hospital San Juan de Dios, sino que haya ordenado el cierre de estos cucaracheros, no nos parece tampoco que sea un problema de finanzas.

Pero al final, lamentablemente se impuso la tesis de la señora Presidenta de la República. La creación de una comisión nombrada por la propia Caja y con ex directivos de la misma institución

En un país donde se nombran comisiones para resolver todos los problemas y que al final no se resuelve ninguno, la creación de esta Comisión totalmente sesgada a favor de los intereses de los directivos de la Caja, nos parece buscar una solución pasajera, que no evitará que la Caja se siga destruyendo. Bueno, al final parece que eso es lo que se busca. Se equilibrarán las finanzas de la institución para terminar el año y los problemas internos continuarán, hasta que los tumores tratados con aspirina la aniquilen.

Por eso nos parece valiente y franca la actitud de doña María Luisa. Según se rumora ya ella había manifestado en forma privada que le daba vergüenza pertenecer a este Gobierno. Creemos que tiene razón. Veamos por qué.

En la misma conferencia de prensa, la señora Presidenta de la República hizo un elogio a la ineptitud de su ex canciller René Castro, al que removió a otro Ministerio. No por inepto, no por haber entregado cobardemente el país a los intereses de Daniel Ortega y del mercenario Pastora, no por haber llenado la Cancillería de paga banderas, sino porque sus grandes dotes debían ser aprovechados en otro Ministerio.

Esta forma que ha tomado la Presidenta Chinchilla de enaltecer y premiar a los ineptos que no han dado la talla en su gobierno y buscarles otros puestos, le debe dar vergüenza a cualquiera que tenga un poco de dignidad. Por eso doña María Luisa hizo muy bien en irse.

Muchas veces hemos dicho que Abel Pacheco ha sido el Presidente más inepto en toda la historia del país. Estas actitudes de doña Laura Chinchilla, nos dan la impresión que en el 2014, vamos a tener que comernos nuestras palabras.

 

QUEREMOS A LOS CULPABLES DE LA CRISIS DE LA CCSS

El problema de la Caja Costarricense de Seguro Social no es nuevo. Lo anunció a su debido tiempo Rodrigo Arias López ex funcionario  del Departamento Actuarial. En su informe, elaborado hace varios años, Arias López dejó establecido que el único asegurado que era superavitario para la Caja era el asalariado y que los demás sectores, sobre todo los asegurados por cuenta del Estado, dejaban déficit a la Institución. La respuesta de las autoridades de la Caja en ese momento, fue la esperada. Arias López fue víctima de una persecución feroz. Su computadora fue revisada por las autoridades de la Caja  su voz callada y sus derechos constitucionales pisoteados.

No parece lógico hacer esto, a un funcionario que estaba buscando el beneficio de la Institución y que anunciaba con tiempo para resolverla, la crisis que hoy enfrentamos. Pero, en Costa Rica, todo lo que tiene que ver con corrupción es lógico.

Desde hace varios años, la mafia de la medicina privada ha buscado despedazar la Caja Costarricense de Seguro Social, para que su nicho de mercado sea cada vez más grande.

Vemos como las clínicas privadas son hoy hospitales de dimensiones monumentales para nuestro país y como proliferan los consultorios privados, muchas veces atendidos por los médicos de la misma Caja, alrededor de los hospitales. Por tanto, a lo que nos enfrentamos hoy es a una conjura para terminar con la Caja, o al menos para quitarle la clase que la mantiene.

La respuesta del gobierno, surge de una voz de alerta supuestamente dada por la Auditoría Interna ante lo que uno se pregunta. Desde hace cuántos años el señor Hernández Castañeda ocupa el puesto de Auditor Interno de la Caja?. Entonces, en los años anteriores o bien guardó silencio o sus denuncias no fueron oídas. Si esas denuncias no fueron atendidas por la Junta Directiva de la Caja, entonces el señor Hernández Castañeda, debió de haber acudido a la Contraloría
General de la República y no guardar silencio hasta que fuera tarde. Si no las hizo a tiempo, debería tener la decencia de renunciar.

La respuesta del Gobierno ante la crisis ha sido la esperada. Primeramente la Junta Directiva de la Caja nombró una comisión, que como no fue del agrado de la Presidenta de la República, por lo cual fue disuelta. Se llamó a expertos de la Oficina Panamericana de la Salud, para que dijeran lo que todos sabíamos y lo más grave,  como dice Arias López, para hacer creer que la crisis viene de dos años para acá y tapar a los corruptos que han destruido la Caja. Ahora se ha nombrado otra Comisión, seguramente que si es del gusto de la Presidencia de la República, para que estudie las medidas a tomar para combatir los disparadores del gasto.

Es cierto que en el gobierno del presidente Arias, los gastos de la Caja se dispararon de manera astronómica, lo que le costó el puesto de Presidente Ejecutivo del ICE, al entonces Presidente de la Caja Eduardo Doryan Garrón, pero dejar las cosas ahí, y no ir más atrás es tender un manto de olvido sobre los corruptos que comenzaron a destruir la Caja, por medio de una privatización solapada.

Primeramente se firma en 1998 un convenio con el Ministerio de Salud, por medio del cual, la Caja Costarricense de Seguro Social, absorbe a gran parte de los funcionarios de este Ministerio y comienza a pagarles el sueldo, con la promesa del gobierno de reintegrarle esas sumas a la Caja. Esta es una de las primeras irregularidades. Si el gobierno de ese entonces quería desmantelar al Ministerio de Salud, por qué no despidió a los empleados, pagó sus liquidaciones laborales y, si la Caja los necesitaba los contrató como empleados nuevos? Por qué las altas autoridades de la Caja aceptaron un trato, a toda costa inconveniente para la Institución? Los que esos hicieron deben dar cuenta a los asegurados de este desafuero.

Luego viene la contratación de servicios al sector privado. La Caja deja de invertir en equipo y remite a los pacientes a clínicas privadas que adquieren el equipo y lo pagan con el dinero que les pagaba la Caja, por la remisión de los pacientes. En este momento, estos hospitales y clínicas privadas tienen el equipo y la Caja debe de comprarlo o seguir con estos contratos leoninos. Quienes firmaron estos contratos deben de dar cuenta de su actuación  a todos los asegurados.

Otro de los factores que ha esgrimido el gobierno para no pagar a la Caja, es que dice que hay diferencias abismales entre los saldos de las Cuentas por Cobrar al Gobierno que tiene la Caja y las que tiene el propio gobierno. Hasta donde tenemos entendido, durante más de veinte años, la Caja ha auditado sus estados financieros , por firmas externas. Qué han dicho estas firmas externas de esas diferencias? Las han señalado y la Caja no ha hecho nada por conciliarlas o simplemente han callado por ineptitud o para quedar bien con quienes los contratan. Tanto el Departamento Financiero de la Caja, como estas firmas contables, deben también una explicación a los asegurados.

Finalmente, doña Laura Chinchilla ha tomado en el problema de la Caja una posición que deja mucho que desear. No es firmeza decir un día que no se trata de buscar culpables y dos días después indicar lo contrario. No es honesto, tomarnos a los asegurados como rehenes, cuando dice que el pago de las deudas del Estado con la Caja, están sujetas a la aprobación del plan fiscal.  Doña Laura, usted no conoce las necesidades del pueblo, usted no sabe lo que es sentirse enfermo y necesitar una intervención quirúrgica o un simple examen médico y tener que esperar dos años para ser atendido, o tener que recurrir a un préstamo usurario, para pagar a la medicina privada. Cuando su esposo se accidentó, usted no tuvo problema en llevarlo al Hospital Cima, donde no tuvo que hacer fila para que lo atendieran.

Los asegurados que cada quincena vemos rebajado nuestro salario con las cuotas obreras de la Caja, no estamos pidiendo favores. Estamos pidiendo que se nos brinde un servicio que hemos pagado durante muchos años. No estamos dispuestos a subvencionar el seguro de los indigentes, de los privados de libertad y de los extranjeros, con nuestros fondos. Para eso está el Estado y si éste no cumple, no es problema nuestro.

Tampoco estamos dispuestos a un aumento de cuotas, hasta tanto la Caja no se ordene y los culpables de su debacle sean llevados a los tribunales a recibir penas de verdad. No castigos simbólicos como los del fraude CAJA- FISCHEL.

Recuerde doña Laura. EN LA CAJA NO FALTA RECURSOS ECONOMICOS, EN LA CAJA SOBRAN SERVILES, INEPTOS Y LADRONES.

Doña Laura busque verdaderas soluciones al problema de la Caja.

Doña Laura Chinchilla Miranda, Presidenta de Costa Rica, mucho gusto de saludarla.
Muy preocupado con el discurso que pronunció Usted el día de ayer por radio y televisión.  Supuestamente se iba a hablar de soluciones y tristemente, fue lo único que no se hizo.
Doña Laura, perdone pero Usted tiene soluciones bastante viables en su despacho que en realidad no la comprometen.
Está para firmar el artículo 78 de la Ley de Protección al trabajador N°7983 que desde el año 2000 fue promulgado:
“ARTÍCULO 78. Recursos para el fortalecimiento del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte

Establécese una contribución hasta del quince por ciento (15%) de las utilidades de las empresas públicas del Estado, con el propósito de fortelecer el Régimen de InvalidezVejez y Muerte de la CCSS, en cuanto a su financiamiento y para universalizar la cobertura de la CCSS a los sectores de trabajadores no asalariados en condiciones de pobreza. El monto de la contribución será establecido por el Poder Ejecutivo, según la recomendación que realizará la CCSS conforme a los estudios actuariales”.

 Estamos hablando de muchos miles de millones de colones que la Caja ha dejado de percibir por cuestiones meramente políticas.  Por favor actúe a la mayor brevedad posible y fírmelo.

En otro orden de cosas, me sorprende muchísimo el hecho de que una vez más el gobierno encubre a los patronos morosos.  Son 160 mil millones de colones que estos patronos inescrupulosos adeudan a nuestra seguridad social. ¿por qué Usted ni siquiera hizo mención de ello?

Ya los gobiernos no pueden seguir ocultando el sol con un dedo, casos como el que acaba de ocurrir con la señora Alexandra Pino Mora designada como Ministra Consejera en Berna, Suiza, que recibió un salario mensual de $8.302.00 sin haber asumido las funciones encomendadas, quien es esposa de John Roberto Marsell Carballo, hijo a su vez del magnate de las exportaciones de Helechos John Smoll Marsell Baker que prácticamente tiene copadas las faldas del Volcán Poas, quien con sus representadas adeuda a la CCSS la increíble suma de  ₡907.162.942.00
Curiosamente estos poderosos empresarios tienen más poder que el gobierno ya que se vuelven intocables.
Lo que más me preocupa es que se está llevando a cabo una reunión con la Junta Directiva de la Caja, me pregunto ¿para qué? si ésta, salvo dos excepciones son piezas del gobierno que únicamente reciben órdenes.
Ahora bien, después de todo este show creo y casi que puedo afirmar, el Poder Ejecutivo está fraguando la privatización paulatina de nuestra Seguridad Social, disqué, para que los Costarricenses no perdamos nuestro trapito de dominguear, la Caja Costarricense de Seguro Social.
Por favor doña Laura gobierne para LOS COSTARRICENSES y no para un grupito.
 
Atentamente;
 
Roberto Mora Salazar
Céd: 1-396-099

QUIEN MATÓ LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

La respuesta es simple. Fueron los políticos corruptos, los malos administradores de la institución y el Gobierno Central quienes han convertido a la Caja Costarricense del Seguro Social, en la caja chica del Estado y no los trabajadores  ni los pacientes, como dice en su sucia propaganda la Dirección de  Comunicación Organizacional de la Caja.

De no ser por los sindicatos la Caja ya no existiría. Los políticos tienen mucho interés de privatizarla para hacer grandes negocios a costa de la salud de los costarricenses, ellos ya se están llenando sus bolsillos con sus clínicas y hospitales privados, pero no se conforman con un pedazo del pastel, lo quieren todo.

La estrategia de los altos funcionarios ha sido ir debilitando la institución para hacerla ineficiente y poco a poco ir creando en la conciencia de los asegurados que la institución no sirve y que en manos de la empresa privada está la solución.

La Gallina de los huevos de oro estaba robusta, pero los gobernantes primero desmantelaron el Ministerio de Salud,  pasándole a la Caja todos sus programas, pero sin su presupuesto. Luego le pidieron a la Caja invertir sus fondos en bonos del Estado con intereses negativos. Después le exigieron que debía tener superávit, como si se tratara de una empresa privada. Y la estocada final se la dieron cuando le pidieron privatizar algunos servicios pagando sus costos de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda.

Lo que sigue usted ya lo puede adivinar. Es matar la gallina para que todos los costarricenses tengan que acudir a la medicina privada. Ahora usted tiene claro quién matará  la gallinita. Y en esta muerte no tienen nada que ver los trabajadores ni los pacientes.

Asociación de Empleados del Seguro Social (AESS) por la unidad sindical.

Todos a apoyar la huelga del 19 de julio.

NO DEJEMOS QUE NOS ROBEN LA C.C.S.S.

LA GENTE NO DEBE TEMERLE AL GOBIERNO, EL GOBIERNO DEBE TEMERLE A LA GENTE

El Diario La República en su edición del 4 de julio de 2011 publica un artículo titulado “CAJA en quiebra… morosos campantes”, en el que se refiere a la situación caótica que atraviesa la Caja Costarricense de Seguro Social, sobre todo en el área de salud, la cual según ha indicado la Auditoría Interna de la Caja, en este momento no cuenta con recursos para seguir operando normalmente.
Eso se ha reflejado en las largas filas de espera y la pésima atención que se está dando en algunos sectores de la institución.
La situación que atraviesa la Caja no es nueva. Durante mucho tiempo, la evasión de las cargas sociales, por medio de sociedades anónimas paralelas, efectuada por algunos patronos, se ha convertido en un deporte practicado por muchos empresarios en Costa Rica, ante la pasividad de la Caja. A la fecha en muchos casos hay personas que no pueden pensionarse, debido a que sus patronos durante mucho tiempo evadieron sus obligaciones con la seguridad social.
Pero lo más grave ha sido la forma en que el gobierno, sin importar el partido que se encuentre en el poder, ha usado la Caja para hacer demagogia.
La atención a indigentes, presidiarios y otros:
Estamos de acuerdo en que los indigentes deben de ser asistidos por el Estado, y que la salud es un derecho universal. Pero, lo que no podemos compartir, es que esto se use para hacer politiquería barata, porque simplemente el Estado no paga los servicios que estos reciben. Entonces, sobre quienes recae el costo de esta atención? Sobre los trabajadores que pagan religiosamente sus cuotas, ya que los servicios que reciben se ven deteriorados porque hay otros que no pagan por percibir esos mismos servicios. La suma que el estado debe a la Caja en este momento por este tipo de atenciones, alcanza casi los ochenta mil millones de colones.
La contratación privada:
A falta de recursos para invertir en equipo médico, la Caja se ha visto obligada a contratar servicios con clínicas privadas, a veces a un precio fuera de mercado. Esto ha servido para que más más de uno haya logrado montar su propio y lucrativo negocio de salud, con los fondos que recibe por los servicios que le compra la Caja y ahora se encuentra preparado para brindar a quienes puedan pagarlos, los servicios que la Caja no puede prestar a tiempo. Mientras muchas instalaciones de la Caja, pueden ser cerradas por insalubres por el Ministerio de Salud.
Los empleados del Ministerio de Salud:
Cuando el estado costarricense, al imponer el modelo neoliberal impulsado por el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana, implantaron la política de dejar convertidos a algunos ministerios en cascarones, en los años noventa el turno le tocó al Ministerio de Salud. Lo lógico, si querían despedazarlo, era que desembolsaran los fondos necesarios, para despedir a los empleados que según ellos sobraban. Pero, lo que hicieron fue crear un maquiavélico sistema para no solo no desembolsar esos fondos, sino para que los asegurados pagáramos esa reestructuración. Le trasladaron los empleados a la Caja, en el entendido que el Ministerio de Salud, le seguiría haciendo frente a esos salarios. Entonces, lo que hace la Caja es pagar a esos empleados y registrar esas sumas como una cuenta por cobrar al Estado. Pero, por variar, el Estado lo que hace es no pagar esas sumas. A la fecha el monto que adeuda el Estado por este convenio asciende aproximadamente a ciento ochenta y cinco mil millones de colones.
El Estado Moroso:
El estado debe pagar a la Caja por dos conceptos. Por el de colaboración al sistema de seguridad social del país un 0,25% de todas las planillas de empresas públicas y privadas y trabajadores independientes y por concepto de patrono como tal. A la fecha, según los números publicados por el Diario la República, el estado costarricense adeuda por ambos conceptos a la Caja, la suma de ochocientos cuarenta millones de dólares. Entre los ministerios morosos aparecen el de Educación Pública, Trabajo, Agricultura y Ganadería, Obras Públicas y Transportes, Justicia, Relaciones Exteriores y Ministerio del Ambiente.
Los grandes ganadores:
El mismo artículo citado indica quienes son los grandes ganadores con el caos económico que atraviesa la Caja. Las empresas aseguradoras y el servicio privado de salud.
Cuando se discutía el TLC, en varias oportunidades expresamos que el gran perdedor con la apertura de seguros, no sería el Instituto Nacional de Seguros, sino la Caja. Ante la pésima atención que brinda esta institución, las personas de clase media hacia arriba, buscarían adquirir pólizas de gastos médicos, para ser atendidos por el sector privado de salud. Lógicamente, esto incrementaría la evasión de las cargas sociales, porque para qué se va a pagar dos veces por el mismo servicio?
Con respecto al negocio privado de la salud, el auge de este sector salta a la vista, Veamos como han proliferado las clínicas privadas y como las tradicionales, han construido inmensos edificios, para atender a su cada vez más abundante clientela. Y esta clientela no está formada por millonarios, ni por extranjeros. Muchos de ellos son costarricenses que deben hacer grandes sacrificios para pagar sumas millonarias para pagar esos servicios. Cuando se ve sufrir a un familiar, o más cuando su vida está en peligro, porque la anhelada cita médica se la dan con dos años de atraso, no queda más que recurrir al endeudamiento para llenar esta necesidad, y todo simplemente porque la Caja no puede prestar el servicio en forma oportuna.
Cuál es la salida?
Una de las salidas que se está proponiendo es incrementar las cuotas obrero patronales, para sacar a la Caja del problema financiero. No estamos de acuerdo y nunca estaremos de acuerdo. Por qué tenemos que pagar los asegurados y los patronos que si cubren las cuotas, los actos de un estado ladrón y de otros patronos explotadores e inescrupulosos.
No, la salida está en la lucha. El servicio que brinda la Caja no es gratuito, lo estamos pagando mes a mes y la institución tiene la obligación de brindarnos los servicios en forma oportuna, eficiente y decente. Tampoco los asegurados debemos dejar que nos tomen como rehenes para pasar un paquete tributario impopular. El Estado debe pagar y ya, las sumas que le debe a la Caja. Si la sangre corre, que corra. No podemos perder el derecho a la salud por la pasividad de todos nosotros.